Dylan para Pan de humo



Love minus zero/No limit

My love she speaks like silence,
without ideals or violence,
she doesn't have to say she's faithful,
yet she's true, like ice, like fire.
People carry roses,
and make promises by the hours,
my love she laughs like the flowers,
Valentines can't buy her.

In the dime stores and bus stations,
people talk of situations,
read books, repeat quotations,
draw conclusions on the wall.
Some speak of the future,
my love she speaks softly,
she knows there's no success like failure
and that failure's no success at all.

The cloak and dagger dangles,
madams light the candles.
In ceremonies of the horsemen,
even the pawn must hold a grudge.
Statues made of match sticks,
crumble into one another,
my love winks, she does not bother,
she knows too much to argue or to judge.

The bridge at midnight trembles,
the country doctor rambles,
bankers' nieces seek perfection,
expecting all the gifts that wise men bring.
The wind howls like a hammer,
the night blows cold and rainy,
my love she's like some raven
at my window with a broken wing.


Mi propuesta de hoy para Pan de humo, sin los comentarios, excepto esta anécdota personal:

Cuando yo tenía más o menos 14 años, mi tío Heriberto me regaló un libro finito de tapas negras con canciones de Dylan traducidas al castellano. No era una edición bilingüe, sólo estaba la versión castellana de cada letra. En casa teníamos el disco doble de Joan Baez interpretando canciones de Bob Dylan, que trae unos dibujos a tinta preciosos, (que creo que eran de ella misma) pero no tiene las letras de las canciones. Yo quería saber cómo era esta letra en inglés, así que con un diccionario de inglés, el disco y el libro de mi tío, emprendí la curiosa tarea de re-traducir el texto del castellano al inglés. Por supuesto, no lo conseguí. A veces es extraño recordar cómo era la vida antes de internet, ¿no?

Una cosa lleva a la otra...

Del Angelus Novus al Retrato de Sibylla Sambetha... Empecé el blog proponiéndome no incluir textos literarios no escritos por mí, simplemente porque si empiezo a meter todo lo que me gusta no termino más. Pero ahora que estuve metiendo música (y sus textos) e imágenes, no veo por qué no incluir también prosa literaria.

Este texto de Saer es el primero que leí de él, y me acuerdo claramente la impresión que me causó. Yo estaba en algún local de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA manejado por su Centro de Estudiantes (creo que era la librería, venta de apuntes y fotocopiadora) haciendole compañía a mi novio de entonces (que lo fue por 9 años), y alguno que estaba por ahí me alcanzó una revista literaria de esas que empezaban y duraban algunos números y ya está. En una página estaba este texto de Saer, y leerlo me cambió la vida. Digamos que fue el inicio de una de mis más fieles devociones que todavía dura y durará por siempre. Además de ser el iniciador de todo esto, es un texto al que vuelvo una y otra vez porque me transmite placidez y amor por el universo en su totalidad, y creo que de los textos de Saer es el que más tiene que ver con cuentogotas.


El parecido

Un amigo mío escritor que descubrió que la mujer lo engañaba con un empleado de banco cuando lo más común es que las mujeres de los empleados de banco sueñen que engañan a sus maridos con escritores, se fue un día de su casa y después de vagabundear un tiempo por la cordillera, trabajando en un diario de Mendoza, Los Andes, creo, y viviendo a costillas de un bodeguero que protegía a los poetas y a los pintores, desapareció por completo, sin que yo o algún otro de sus amigos tuviese la más mínima idea de dónde podía estar, hasta que una mañana de marzo en que tuve que levantarme temprano para ir a la ciudad (yo vivo en las afueras, en Colastiné Norte), cuando abrí la puerta de calle, me encontré de golpe con un hombre de a caballo que me dijo que había pasado por la estafeta y que como había dicho que venía en dirección de mi casa le dieron para que me la trajera una carta que amarilleaba en la estafeta desde hacía más de dos meses: era correo aéreo, porque el sobre, de papel fino, estaba bordeado de franjas coloradas y azules, y cuando lo abrí comprobé que traía una postal —la reproducción de un cuadro de Hans Memling, el retrato de Sibylla Sambetha— al dorso de la cual mi amigo, desde Brujas, Bélgica, me mandaba decir que estaba lo más bien, que había rejuvenecido diez años, y que vivía con una japonesa chiquitita que no hablaba nunca y que había aprendido a cebarle mate.

La gente que no vive en la zona no puede imaginarse el calor que hace todavía en marzo, así que al sol de las ocho el rocío desde hacía horas ya no estaba en las hojas y la luz me calentaba la cabeza mientras esperaba el colectivo, al costado del camino, mirando el retrato de Sibylla Sambetha, tan familiar para mí, aunque era la primera vez que lo veía, que la cara de la que me hacía acordar, aun cuando yo no supiese exactamente de quién era, crecía en mí desde la amplia y rígida mancha de rosa marmóreo, extendida todavía más porque los cabellos tensos desaparecían hacia atrás recogidos en un rodete cónico cubierto por un tul que caía en pliegues geométricos hacia los hombros, y porque el vestido de un color que llamaré petróleo se abría alrededor del cuello en un escote circular. Tenía la revelación de ese recuerdo, la identidad de ese rostro, en la punta de la lengua, por decirlo de algún modo, y con todas mis fuerzas trataba de saber por fin de quién era, trataba de conseguir que por fin el recuerdo avanzara desde las bambalinas negras hacia el círculo errático de luz en el gran escenario de la mente, que dejara de ser recuerdo que no tenía de qué acordarse y se convirtiera en una imagen palpable y actual. Estaba todavía en eso cuando llegó el colectivo, semivacío, lento, plateado, solitario en la cinta azul del asfalto, brillando al sol y lleno de ruidos de metal y motores. Saqué el boleto y me iba a sentar cuando de golpe vi a Sibylla, sola y plácida, mirándome con sus ojitos pensativos desde el último asiento. La luz oblicua y porosa del sol le daba en la cara en la que el rosa marmóreo se había convertido en un resplandor dorado. Toda la piel estaba salpicada de pecas y de granitos, algunos coronados por un puntito blanco de pus. Pero la frente amplia era la misma y el cuello se elevaba también, libre, desde el escote redondo de un vestido de algodón estampado en grandes flores verdes y coloradas. Yo la había visto muchas veces —la cara estragada, el pelo oscuro y tenso recogido hacia atrás, la mirada más plácida y pensativa que una mano golpeando a la otra con un ramo de glicinas mojadas—, sentada en un banquito de madera, mirando el río desde la puerta del rancho de su padre, un pescador que yo iba a ver de tanto en tanto para encargarle un amarillo o una yunta de patos salvajes. Estuve a punto de mostrarle el retrato pero soy un hombre tímido, casi débil de carácter, y después de todo ¿qué importaba?

He visto gemelos muy parecidos entre sí, pero nunca tan parecidos como Sibylla Sambetha y la chica de la costa. Y sin embargo, ¿puede haber dos personas más diferentes? Nada me hizo pensar que eran tan diferentes como el hecho de verlas tan parecidas. Durante muchos días ese parecido me inquietó y me hizo sentir, por contraste, la realidad de lo diverso más que la de lo semejante, porque la realidad de lo diverso revela la realidad de lo único, de la que Marx se burló, y, melancólicamente, pensé mucho en la infinidad de las piedras y de los árboles, de las caras, de los pájaros, de los excrementos, de las raíces, cada uno irrepetible y solitario, único; experimenté el lugar común de las impresiones, la de las infinitas olas del mar y la de la arena innumerable, la del pasado, el presente y el porvenir que fluyen, según cómo se los mire, en distintas direcciones y se entrechocan entre sí formando nudos y colisiones que creemos inteligibles, y de golpe (era mediodía y yo estaba echado desnudo, al sol, para que la luz me socarrara, los ojos cerrados y los poros abriéndose lentamente con un estridor secreto), eufórico, deseé por un momento ser una clase especial de cantor, el cantor del mundo visible, el cantor de todas las cosas, considerándolas una por una, el cantor de las dos Sibyllas, para darle a cada cosa su lugar con una voz ecuánime que las iguale y las recupere, para mostrar en el centro del día un mundo completo en el que estén presentes todos los paraísos y todas las hojas de todos los paraísos y todas las nervaduras de todas las hojas de todos los paraísos, para que el mundo entero se contemple a sí mismo en cada parte y en el honor de la luz y nada quede anónimo.


Volvieron las 10 horas


Otra vez jornada laboral intensiva de 8 horas diarias por contrato más 2 horas extras diarias sin mucha posbilidad de decir que no, por tiempo indeterminado (esta vez de 7 a 17 , en vez de 8 a 18, como la temporada pasada). ¡Ojalá no se prolongue 7 meses, como en la temporada anterior! Otra vez no ver la luz del sol de lunes a viernes salvo unos pocos minutos al mediodía, otra vez convivir con la presión laboral y lidiar con la ansiedad que me provoca ver que por más que trabajemos y trabajemos no damos a basto, otra vez quemarme el cerebro con este trabajo y pensar en él hasta dormida, otra vez caer fundida a la noche y no tener un minuto libre durante el día para mí...

Por lo menos esta vez hay grandes diferencias: no estoy sola, tengo dos compañeras de trabajo fantásticas que trabajan mucho y con las que me llevo muy bien; y el dueño dio su consentimiento expreso a que nos tomemos 20 minutos para comer al mediodía (cosa que la temporada pasada no había ni mencionado) y nos los tomamos religiosamente, saliendo a la puerta a ver el sol si el tiempo lo permite. Algo es algo.

Y lo mejor que puedo hacer es tomármelo con soda... amargarme no ayuda nada.

Eso sí: pocas ganas tengo de pensar en una mudanza en estos momentos... y sin embargo no tengo más remedio que pensarlo.

Ángeles extraños me acompañan


Strange Angels, el disco de Laurie Anderson de donde proviene la canción dedicada a Benjamin, es otro de mis discos de cabecera. La primera vez que lo escuché completo fue a través de un caset que alguien me prestó, y que era una copia casera, de esas totalmente desinformadas, que sólo tienen el nombre del autor de la música y con suerte el título del disco. Yo tenía en mi casa un caset de 90 minutos lleno de una música que nunca había escuchado y de la que sólo sabía que su autora era Laurie Anderson y que el disco se llamaba Strange Angels, y me fascinó. Algo había de muy novedoso para mí en el sonido de Laurie, porque ese caset me resultaba extranísimo y lo oía como una unidad, ni siquiera reconocía cuándo pasaba de una canción a otra. Escuchaba la imagen del Ángel de la Historia igual al texto de Benjamin antecedida por el diálogo entre Hansel y Gretel y me parecía alucinante; y me preguntaba hasta qué punto Laurie había estado pensando en Benjamin al componer eso.
En cuanto tuve mi primer reproductor de cedés me compré el de Strange Angels, y pude manosear toda la información que traía de punta a punta.



Strange Angels

They say that heaven is like TV

A perfect little world

that doesn't really need you

And everything there

is made of light
And the days keep going by

Here they come Here they come

Here they come.


Well it was one of those days larger than life
When your friends came to dinner

and they stayed the night

And then they cleaned out the refrigerator -
They ate everything in sight

And then they stayed up in the living room

And they cried all night


Strange angels - singing just for me
Old stories - they're haunting me

This is nothing

like I thought it would be.


Well I was out in my four door

with the top down.

And I looked up and there they were:

Millions of tiny teardrops

just sort of hanging there
And I didn't know whether to laugh or cry

And I said to myself:

What next big sky?


Strange angels - singing just for me

Their spare change falls on top of me

Rain falling Falling all over me

All over me

Strange angels - singing just for me

Old Stories - they're haunting me

Big changes are coming

Here they come

Here they come.


Esta canción me despierta algo semejante al "No era esto. No era esto" del Diálogo bajo un carro de Juan José Saer ("No oigo nada, nada, salvo este siglo ensordecedor....Nada, salvo una voz, que se cuela, a veces, desde la infancia, para decir, muchas veces, "No era esto. No era esto" y apagarse, en seguida, llorosa, en la oscuridad"). La devastación que en Saer podría verse como heróica, aunque los mismos protagonistas dicen que es sólo salvajismo, en Laurie está sufrida en lo cotidiano, en lo más rutinario y sencillo. Y los strange angels singing just for me son como las voces que José trata de hacerle escuchar a Rafael, su hermano, en el diálogo de Saer: ¿Nunca escuchaste, tampoco, curva, paciente, la voz del verano, que no habla en las cosas ni por ellas, sino para sí misma y en sí misma, en los grandes espacios y en el río de la siesta?...









Si alguien quiere leer completo el Diálogo bajo un carro de Saer, puede ir a Pan de humo y buscar en el archivo de entradas en el mes de marzo de este año.

Cómo imaginé hasta hoy al Angelus Novus

Aunque siempre viví con reproducciones y libros de Klee a mi alrededor, nunca me había encontrado con el Angelus Novus, cosa que me hacía pensar que sería difícil de encontrar, que se habría perdido con la guerra o los años, etcétera. La cuestión es que tampoco nunca lo había buscado, tal vez porque leí el texto de Benjamin hace muchos años, antes de que internet se nos metiera en nuestras vidas tanto como lo está ahora (por la misma razón no vi el retrato de Sybilla Sambetha del que habla Saer en El parecido hasta que fui a Brujas y pude mirar el catálogo del Memlingmuseum); antes de que con sólo ir al Google Imagenes, todo se encontrara. Eso hice ayer y San Internet me devolvió cientos de Angelus Novus como el que incluí, como para que no me quede duda de que es éste.

Debo confesar que me sorprendió muchísimo lo que encontré. Tantos años imaginándome el cuadro de Klee a partir de la descripción de Benjamin, que la imagen que se había formado en mi cabeza era más real que lo que pudiera encontrar. Nunca se me había ocurrido que el ángel se veía de frente y tan grande su cara. En cuanto a la estructura del cuadro yo me había imaginado algo así:



Obviamente la textura, colores, etc, serían “a la Klee”, pintor que tanto me gusta desde mi infancia más remota (dicen mis padres que cuando era bebé me dejaban delante de una reproducción de Paul Klee que colgaba en una pared de nuestra casa y yo mágicamente me calmaba; a tan temprana edad no puedo dar fe, pero de lo que sí me acuerdo es de tener pocos años y quedarme fascinada con esta misma reproducción de la que hablaban mis padres, imaginando una y otra vez formas y figuras en los trazos inacabados).

De paso, buscando en internet me enteré de la historia del cuadro, incluyendo datos tan relevantes como que Benjamin le compró el cuadro a Klee y se lo legó (o casi) a Scholem... qué pequeño es el mundo, y más desde que existe internet! Phileas Fogg no se habría movido de su asiento en el Club de haber existido la web...

En 1921 Benjamin compró la acuarela de Paul Klee titulada: Angelus Novus. Por unos meses permanece en Münich en casa de G. Scholem y luego es llevada a Berlín.

En 1932 Benjamin pensó en suicidarse y dejar de herencia la pintura a su amigo Scholem.

En 1935 Benjamin emigra a París y lleva la pintura consigo.

En 1940 antes de partir a los Pirineos para intentar escapar de los nazis deja la acuarela a resguardo de G. Bataille en la Biblioteca Nacional de París.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial es llevada a Estados Unidos en donde queda en manos de Thedor Adorno que a su regreso a Frankfurt la lleva consigo.

En la actualidad la acuarela está en el Museo de Israel en Jerusalen. Fue legada por la viuda de Scholem.

¿Qué es el arte?

Resulta que un día Paul Klee pintó este cuadro y lo llamó Angelus Novus.


Tiempo después Walter Benjamín escribió este texto:

Tengo las alas prontas para alzarme,
Con gusto vuelvo atrás,
Porque de seguir siendo tiempo vivo,
Tendría poca suerte.
Gerhard Scholem, Gruss von Angelus


Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus. En él se representa un ángel que parece como si estuviese a punto de alejarse de algo que le tiene pasmado. Sus ojos están desmesuradamente abiertos, la boca abierta y extendidas las alas. Y éste deberá ser el aspecto del ángel de la historia. Ha vuelto el rostro hacia el pasado. Donde a nosotros se nos aparece una cadena de datos, él ve una catástrofe única que amontona incansablemente ruina sobre ruina, arrojándolas a sus pies. Bien quisiera él detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado. Pero desde el Paraíso sopla un huracán que se ha enredado en sus alas y que es tan fuerte que el ángel ya no puede cerrarlas. Este huracán lo empuja irreteniblemente hacia el futuro, al cual da la espalda mientras que los montones de ruinas crecen ante él hasta el cielo. Ese huracán es lo que nosotros llamamos progreso.

Varios años después Laurie Anderson compuso esta canción.



The Dream Before

(for Walter Benjamin)

Hansel and Gretel are alive and well
And they're living in Berlin
She is a cocktail waitress
He had a part in a Fassbinder film
And they sit around at night now
drinking schnapps and gin
And she says: Hansel, you're really bringing me down
And he says: Gretel, you can really be a bitch
He says: I've wasted my life on our stupid legend
When my one and only love
was the wicked witch.

She said: What is history?
And he said: History is an angel
being blown backwards into the future
He said: History is a pile of debris
And the angel wants to go back and fix things
To repair the things that have been broken
But there is a storm blowing from Paradise
And the storm keeps blowing the angel
backwards into the future
And this storm, this storm
is called
Progress


Y unos cuantos años después yo escribí esto (pero el editor del blog no me deja disponer los versos como en el original, cosa que me importa mucho o sea que esto es una aproximación; total pero no cabal).

Leí, lavé los platos, pensé en mi vida, puse algo a cocinar, abrí las ventanas para que no se empañen, mordisquée unos maníes, hojée una revista de poesía, el vientro entró por las ventanas abiertas, lo escuché arremolinándose en la calle, la puerta del baño se cerró con estrépito y me asusté, agregué manteca a la comida, terminé de hojear la revista, me quedé de pie en el centro de mi depto con los brazos en jarra mirando por la ventana y hay:

...........................................................en mi boca sabor a gancia, en la calle un azul brillante que no sé de dónde proviene y me intriga, en la ventana de enfrente alguien que se asoma, corre las cortinas y desaparece, en la mía mi propio reflejo mirándome interrogativa, en el aire la voz de Laurie diciendo que Hansel le dice a Gretel que siempre amó a la bruja sólo para que ella le pregunte qué es la historia y él pueda decirle la más hermosa frase de Benjamin que leí jamás

....................................y en mi boca se juntan pasado presente y futuro y contemplo mi vida
..............
algo que no es agua ni aire .................que no puede cristalizar ni evaporarse ...............ni ser neblina ni vapor ni vaho ..................ni nube o llovizna............... algo que cuando está a punto de solidificarse en los arabescos góticos de un copo de nieve pierde nuevamente la forma y es sólo aire que no cesa de caer ................que tampoco puede caer porque para eso hace falta una atracción, y yo sólo floto
...........................ya no como un globo bobo,
...........................ya no en un mar viscoso
.....sola floto sólo si puede decirse que el aire flota ..................porque me disgregué en moléculas de aire y ni nube soy, ni gotas de agua pegaditas unas a otras flotando en el aire, lluvia minúscula e inmóvil que puede rozar alguna mejilla................. ni eso porque de tanto estar en el aire yo misma soy aire...................... me desagregué en átomos aéreos y si soy celeste es porque a veces reflejo inclinada la luz y a veces, pocas veces, la luz reflejada rebota en unos ojos y entonces hay alguien que cree verme.


Así que hoy me dije: el arte es como una bola de nieve, como esas bolas de nieve que empiezan pequeñas en la cima de alguna montaña y entran a rodar, ladera abajo, y al rodar se van transformando, agrandando, engrosando, desprendiendo más bolas de nieve que entran a rodar a su vez, transformándose, engrosándose, agrandándose, desprendiendo a otras y otras y otras, y aquella primera que empezó el alud ya no sabe nada de sí misma ni de las compañeras a las que arrastró en su caída sin proponérselo, perdida en la inmensidad blanca a la que da sustancia y que la contiene….

Cosa que me hizo recordar un chiste muy tonto que circulaba entre mis amigos cuando teníamos 15 o 16 años, que consistía en preguntarle a alguien ¿Qué es el arte? con la esperanza de que se enfrascara en una conversación sesuda e inconsecuente principalmente porque el chistoso que había empezado la conversación en lo único que pensaba era en encontrar el momento apropiado para descerrajarle un No, helarte es cagarte de frío una noche de invierno.

La canción de la nostalgia

No soy escocesa ni pisé nunca suelo escocés ni es éste mi folklore, y sin embargo esta canción me transmite de forma cabal la añoranza por el pequeño rincón del mundo que tanto amamos, sea cual fuere para cada uno de nosotros.
Y este video me encanta, la sencillez de estar tocando la guitarra en el campo frente a la casa, los amigos que dan un paseo por la playa, la gente del pueblo que se junta alrededor del fogón una noche de verano al lado del mar y cantan todos juntos....
Ojalá cantáramos más. Ojalá cantáramos juntos.




Mull of Kintyre

Mull of Kintyre
Oh mist rolling in from the sea,
My desire is always to be here
Oh Mull of Kintyre

Far have I traveled and much have I seen
Dark distant mountains with valleys of green.
Past painted deserts the sunsets on fire
As he carries me home to the Mull of Kintyre.

Mull of Kintyre
Oh mist rolling in from the sea,
My desire is always to be here
Oh Mull of Kintyre

Sweep through the heather like deer in the glen
Carry me back to the days I knew then.
Nights when we sang like a heavenly choir
Of the life and the time of the Mull of Kintyre.

Mull of Kintyre
Oh mist rolling in from the sea,
My desire is always to be here
Oh Mull of Kintyre

Smiles in the sunshine
And tears in the rain
Still take me back to where my memories remain
Flickering embers growing higher and higher
As they carry me back to the Mull of Kintyre

Mull of Kintyre
Oh mist rolling in from the sea,
My desire is always to be here
Oh Mull of Kintyre

Mull of Kintyre
Oh mist rolling in from the sea,
My desire is always to be here
Oh Mull of Kintyre


Paul McCartney

Madera brasileña


Verde anil amarelo cor de rosa e carvão es un disco de Marisa Monte que me inspiró absoluto amor a primera oída cuando lo conocí hace más de 10 años, y desde entonces es uno de mis discos de cabecera. Y ahora lo recomiendo porque siento que puede acompañar cualquier momento emocional: si estamos felices, musicaliza nuestra alegría; si estamos tristes, nos reconforta y alivia; si estamos reflexivos, su versión de Pale Blue Eyes de Lou Reed puede compaginar con cualquier momento metafísco; si estamos en un momento de contemplación del universo en toda su profunda magnanimidad, Alta Noite reflejará nuestro éxtasis; si nuestro amor nos dejó, De Mais Ninguém nos abrigará en la pena (Se ela me deixou, a dor ... é o que me esquece sem me dar calor...); si nuestro amor se ha ido pero volverá, Esta melodia nos ayudará a sentirnos acompañados mientras esperamos su regreso; y si nuestro amor sigue a nuestro lado, danzaremos juntos con Na estrada.
Con esa cualidad brasileña que les permite hablar en tono alegre de los pesares (y que nos hace tanto bien a los argentinos para contrarrestar nuestra tanguedad, nuestra tendencia a hablar melodramáticamente hasta de las cosas alegres) la Dança de solidão, de Paulinho da Viola, que empieza Solidão é lava que cobre tudo / Amargura em minha boca... termina con esta imagen que guardo como fuente de toda esperanza: Apesar de tudo existe, uma fonte de água pura / Quem beber daquela água, não terá mais amargura.

Les dejo una de las canciones más leves y maravillosas de este disco que adoro:



Bem leve

Bem leve leve

releve
quem pouse a pele
em cima de
madeira
beira beira
quem dera mera mera
cadeira
mas breve breve
revele
vele vele
quem pese
dos pés a caveira
Dali da beira uma palavra cai no chão
caixão
dessa maneira
Uma palavra de madeira em cada mão
Imbuia
Cerejeira
Jacarandá, Peroba, Pinho, Jatobá
Cabreúva
Garapera
uma palavra de madeira cai no chão
caixão
dessa maneira.
Marisa Monte/Arnaldo Antunes

Liverpool 1991




Un "audiovisual" que hice en el año 2003 con fotos que había sacado Rubén en Liverpool en 1991. Por problemas técnicos (compatibilidades entre formatos, sistemas operativos, y otras yerbas) Rubén tuvo que reconstruir el video para poder subirlo a You Tube.

Mother Nature's Son

Paseo con Manuel un sábado preinvernal por la mañana. Los videos se ven espantosos porque los grabé con mi móvil, y para colmo el día no era luminoso. Mientras estábamos juntos junto al río me acordé de esta canción, para mí estaba todo unido.




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Born a poor young country boy--Mother Nature's son
All day long I'm sitting singing songs for everyone.

Sit beside a mountain stream--see her waters rise
Listen to the pretty sound of music as she flies.

Find me in my field of grass--Mother Nature's son
Swaying daises sing a lazy song beneath the sun.

Mother Nature's son.

Dos librogs nuevos en el éter

Después de meses de trabajo quedaron al fin terminados y visibles: Zona crepuscular, el librog del libro homónimo, mi primer libro de poemas y el único editado a la vieja usanza, y Sirenas, el librog de un proyecto pluriartístico conjunto que a lo largo de los años tomó diversas formas, y que de momento vendría a ser mi último libro de poemas. Quedan todavía fuera del éter Los elementos y El tercero (segundo y tercer libros de poemas, respectivamente, como su nombre lo indica en el último caso).
Estoy feliz. Quien quiera leer que lea.

Las gotas como mónadas leibnicianas - Una contribución de Meteco Diletante

"Lo del agua es increible en tu página, mis fondos de escritorio suelen ser también fotos en las que hay agua como elemento predominante. Las gotas de agua para mí tienen un significado filosófico muy potente. Son como las mónadas leibnicianas que en su insignificancia son capaces de reflejar todo el universo que las rodea, como nuestras propias mentes; además de que estéticamente son la bomba. Debemos de tener ese elemento básico muy predominante en nuestras constituciones psíquicas. Ha sido todo un descubrimiento tu blog. ¿Has visto fotos ampliadas de los tricomas de la mariguana? Ahora no puedo, pero cuando llegue a casa buscaré en el foro un enlace para ir a la página de un tío que tiene unas fotos buenísimas de tricomas ampliados. Son como gotas de agua mientras la resina sigue siendo transparente, y estéticamente son muy bellos."

"Los tricomas son unas glándulas resinosas con forma de bastoncillo y gota de agua que contienen el THC, es lo que se te pega en los dedos cuando manipulas los cogollos, sólo que si se amplían parecen gotas. Y lo de si me molesta que incluyas mis comentarios en el blog, claro que no, puedes incluirlos, aunque no sea dar gran cosa siempre pensé que las palabras una vez salen por la boca o por los dedos ya son quien las recoge."

Fotografia: Jorge

Otro neologismo de Manuel

"¡Ostiverdad!"

Interjección. Contracción de "¡hostia, es verdad!", frase peninsular típica, que Manuel pronuncia tan rápido que la convirtió en mis oídos en una interjección propia.

La felicidad es cantar

Remedio para melancólicos, y para deprimidos, angustiados, tensionados, estresados, y todos los etcéteras del mundo:

¡CANTEN!

Pongan un disco que les gustaba mucho en su infancia, cuanto más viejo el recuerdo mejor, y si les da vergüenza háganlo en algún momento en que no haya nadie en casa; suban el volumen hasta un nivel razonablemente alto (es decir: no ensordezcan a los vecinos, que tampoco se trata de eso, pero sí lo suficientemente alto para que el sonido vibre en todo el cuerpo) y canten lo más a grito pelado que puedan. Canten todo el disco, del comienzo al fin, si pueden, y si no era ése el disco apropiado busquen otro. Canten sin disco, si les va bien. Canten sin música definida ni canciones ni palabras. Emitan sonidos y dejen que los sonidos vibren en el propio cuerpo, y verán todo lo que pasa.

Prueben, van a ver.

El poder terapéutico de cantar. Lástima que cantamos tan poco, lástima que ya no cantamos más en las reuniones como cuando teníamos 17 años, lastima que no cantamos en familia, lástima que no cantamos a menos que nos obliguen, como con el himno o el feliz cumpleaños, y aún entonces cantamos tratando de zafar, de que no nos escuchen y todo pase rápido.

Ojalá cantáramos más. Ojalá cantáramos juntos.

La felicidad es como una gota, según Vinicius

No me acordaba de esta frase y hoy al escuchar la canción de nuevo después de tanto tiempo pensé inmediatamente en que cómo no la había incluído en el blog:

A felicidade é como a gota
De orvalho numa pétala de flor

Brilha tranqüila
Depois de leve oscila
E cai como uma lágrima de amor

La felicidad es como una gota
de rocío en el pétalo de una flor.
Brilla tranquila
después levemente oscila
y cae como una lágrima de amor.


La versión que resuena en mi cerebro desde mi infancia es la de Vinicius, Toquinho y María Creuza en La fusa , grabada en Julio de 1970 en Buenos Aires. Encontré este video en You Tube que tiene exactamente esta versión, con ruido a disco y todo, y los acordes para tocar la canción en guitarra. Bueno, para quienes estén aprendiendo a tocar guitarra viene bien, y quienes no, pueden disfrutar del efecto de los círculos verdes saltando sobre el paisaje vertical como si se tratara de una obra de arte abstracto.



Aquí está el texto completo de Vinicius, incluso más completo que como lo canta María Creuza.

A felicidade

Tristeza não tem fim
Felicidade sim

A felicidade é como a gota
De orvalho numa pétala de flor
Brilha tranqüila
Depois de leve oscila
E cai como uma lágrima de amor

A felicidade do pobre parece
A grande ilusão do carnaval
A gente trabalha o ano inteiro
Por um momento de sonho
Pra fazer a fantasia
De rei ou de pirata ou jardineira
Pra tudo se acabar na quarta-feira

Tristeza não tem fim
Felicidade sim

A felicidade é como a pluma
Que o vento vai levando pelo ar
Voa tão leve
Mas tem a vida breve
Precisa que haja vento sem parar

A minha felicidade está sonhando
Nos olhos da minha namorada
É como esta noite, passando, passando
Em busca da madrugada
Falem baixo, por favor
Pra que ela acorde alegre com o dia
Oferecendo beijos de amor

A felicidade é uma coisa boa
E tão delicada também
Tem flores e amores
De todas as cores
Tem ninhos de passarinhos
Tudo de bom ela tem
E é por ela ser assim tão delicada
Que eu trato dela sempre muito bem

Hojas rojas








El otoño me regala la compañía de unos árboles rojos que me gustan mucho. Cerca de mi trabajo hay una cuadra plantada con arbolitos jóvenes que están rojos desde hace semanas y me alegran el día, antes de entrar y apenas salgo. Desde hace unos días estoy pensando en los jacarandás, caí en la cuenta de que en este mismo momento Buenos Aires debe de estar violeta con sus flores. Bueno, acá no hay jacarandás, pero están estos árboles rojos que nunca vi en Buenos Aires.
Hoy me puse a juntar hojas caídas pero no todavía secas y me traje a casa unos ramilletes. Me acordé de Lucas Tesoriero y su hermano que habían ocupado con hojas secas una habitación entera del hotel vacío donde vivían con sus padres, que eran los cuidadores, en La Cumbre, con la idea, según nos dijeron, de alguna vez desparramarlas por todo el pueblo en pleno verano, como una instalación artística, happenning o como se lo quiera llamar. Me acuerdo de la impresión que me dio ver una habitación llena de hojas secas, y cuando digo "llena" es exactamente eso, "llena": me pareció alucinante; y la carita de Lucas sonriendo con su idea, y la cara de su madre, resignada a todo.

Las gotas según Cortázar (una contribución de Obnebur)



Aplastamiento de las gotas

- Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes, mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.
- Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada
del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.










Meses después, y otra vez gracias a Obnebur, encontré este video con el mismo texto de Cortázar (y varias imágenes que casualmente también están en cuentogotas):



Creí que nunca vería esto

No sé un corno de muchas cosas, entre otras de política internacional, en particular de Obama, pero que un NEGRO (y digo "negro" y no "afroamericano" como decían en la tele, por el peso histórico de esta palabra) sea PRESIDENTE de EE.UU. me parece alucinante. Como cuando cayó el Muro de Berlín, algo así o más. "Ojalá no lo maten enseguida" dijo Rubén, ojalá este tipo haga las cosas bien (aunque siempre está la cuestión: ¿qué es "bien", y "bien" según quién?). Ojalá sea cierto que los norteamericanos están hartos y quieren un cambio, ojalá sea cierto que le dan la oportunidad a este nuevo gobierno de enderezar tantas cosas podridas... ojalá! Una vez más en algún lugar del mundo (que encima es un lugar del mundo que influye sobre tantos otros) hay una luz de esperanza, y es nuestro deber darle la oportunidad (dirían Borges y Calvino a través de Marco Polo): hacerlo durar, y darle espacio.

Pienso que se va a cuidar, Obama, que sabe que al menor tropiezo los buitres se le tirarán encima, que tiene que cuidarse mucho más que cualquier otro y que intentará hacer las cosas "bien" ("bien", al menos, como para lograr introducir algún cambio, como para que no destrocen su gobierno enseguida, como para que no deje mal parado a todo lo que representa ahora que por fin llega al gobierno). Estoy emocionada. Es una imagen tan fuerte, creí que nunca vería esto, parece un cuento de Bradbury.

Ojalá.




Fotografía: Patricio Murphy

Un poema de José Emilio Pacheco

No es que me dedique ahora a publicar cosas de otros, porque ya dije que si empiezo por ese camino no acabo más; lo que pasa es que me reencontré con este poema que había leído hace muchos años (tengo el libro conmigo desde 1996, autografiado por el autor cuando fue a Buenos Aires a un encuentro de poesía) y ahora que estoy embarcada en esta aventura del blog me pareció apropiado publicar este poema totalmente dedicado a la gota.

La gota

La gota es un modelo de concisión:
todo el universo
encerrado en un punto de agua.

La gota representa el diluvio y la sed.
Es el vasto Amazonas y el gran Océano.

La gota estuvo allí en el principio del mundo.
Es el espejo, el abismo,
la casa de la vida y la fluidez de la muerte.

Para abreviar, la gota está poblada de seres
que se combaten, se exterminan, se acoplan.
No pueden salir de ella,
gritan en vano.

Preguntan como todos:
¿de qué se trata,
hasta cuándo,
qué mal hicimos
para estar prisioneros de nuestra gota?

Y nadie escucha.
Sombra y silencio en torno de la gota,
brizna de luz entre la noche cósmica
en donde no hay respuesta.

José Emilio Pacheco
El silencio de la luna. (Poemas 1985-1993)
México: Ediciones Era/Casa de Poesía Silva; 1996

Una reflexión de Rubén


"Una gota es un poco de agua cayendo. Antes de empezar a caer es agua, cuando termina de caer vuelve a ser agua; sólo es gota mientras está cayendo."

Fotografía: cometas

Neologismos de Manuel

–Manuel, ¿sabés qué me pasó hoy? Yo estaba mirando para atrás, y empecé a caminar para adelante y me llevé por delante el escalón que tenía junto a mi pie y casi me caigo.
–¡Eso es un distraigo!

***************************************

(Manuel estaba buscando algo que yo le habia pedido y no lo veía):
–Vení a buscarlo vos, que tenés mejor búsqueda.

Luna llena

Gracias a que en la empresa en la que trabajo decidieron mantener el "horario de verano" durante todo el año, ahora que es otoño (y que el país todavía no cambió su horario nacional) cuando salgo de mi casa para ir a trabajar a la mañana todavía es noche cerrada. (Qué lindo eso de que a la mañana es de noche, suena a nonsense.)

Hoy salí de casa y en el cielo oscuro campeaba la Luna: redonda, rutilante, espléndida y bien alta. Caminé las cuadras hacia mi trabajo mirándola todo el tiempo, ella adelante de mí, un poco a la izquierda, señorial en el cielo vacío, en la negrura que aclaraba un poco con su presencia. Si hubiera fallado el alumbrado público (por desgracia nunca falla) podría haber hecho mi camino sin tropiezos, iluminada por su luz. Me acompañó hasta la esquina de mi trabajo, porque ahí tuve que doblar, y quedó a mis espaldas, pero hice la cuadra que faltaba dándome vuelta por sobre mi hombro cada dos pasos para echarle miradas y que me siguiera acompañando. Antes de entrar al trabajo, nos saludamos.

Ayer al anochecer ella había aparecido inmensa y amarilla por sobre las casas de la vereda de enfrente. Cuando sale se ve desde la ventana del cuarto de Manuel, y ayer la miramos juntos y me dijo: "es una luna tan hermosa que la llamo La Luna del Amor" y me dio un beso y un abrazo. ¡Qué romántico me salió!

Manuel dijo:


"Te voy a contar un chiste que inventé yo, muy cortito: ¿cuántos meses pueden entrar en un mes, en el interior de los meses? ¡Cero! Porque no puede haber un mes adentro de los meses. Es un chiste, ¿no? porque es muy divertido."

Contes celestes

Hace muchos meses, casi un año, dieron un ciclo de cine de animación en el pueblo y fuimos con Manuel las tres veces. Había muchas películas lindas, pero las que mejor pudimos recordar fueron unas tituladas Contes celestes de David Gautier e Irene Iborra Rizo. Son una serie de películas protagonizadas por el Sol o la Luna o las Nubes, quienes desde su altura celeste se alegran o entristecen por las cosas que pasan en la Tierra y en el Mar, y cuando algo no les gusta, intervienen. Las pudimos recordar porque vimos las cinco o seis que existen, y gracias a ver repetida la presentación tantas veces y a que el nombre de los autores es más fácil de recordar para mi mente latina que un nombre polaco o checoslovaco, al volver a casa pudimos buscar autores y obra en internet. Son muy lindas, y acá les dejo una de muestra.



Manuel dijo:

"¡El susto me explotó en la garganta!"

(por encima del seto devolvimos una pelota perdida al jardín del vecino y sin querer reventamos un globo que ni sabíamos que estaba ahí).

Dos haikus

Nubes plomizas, gotas
sobre un campo verde:
miran la tierra los girasoles.


Un viento suave
plenitud azul celeste
coronas amarillas resplandecientes.

Una contribución de La Negra

"me alegro que te sientas feliz en tu casa, con tu gente y en ese
lugar, sigo leyendo tu blog, que suerte que lo hiciste!!!! te quiero y
extraño, me voy a dormir, mañana vuelve la rutina de las 7 oclc!!
bestotes fuertes.

DESDE ESTE RIO MARRON!MUCHAS GOTAS DE AGUA..."


Manuel dijo:

"El mar se mueve siempre."

"El mar nos mueve siempre."

Port de L'Escala, 2.09.08

La Mirada

Algo que pasa entre las personas. De lo que puedo hablar: algo que me ha pasado a mí en contacto con otra persona (hasta ahora, y sin que la repetición siente precedente, la otra persona siempre fue un hombre). Un encuentro de miradas que es un encuentro de ánimas presagiando un encuentro de cuerpos.

En el año 94 intenté describirla con este poema:

La mirada

Hay veces que un hombre me mira y sé que le gusto.

La mirada es idéntica sin importar los ojos de donde proviene

los rasgos que la enmarcan.
Requiere hondura. Inunda. Desahoga.

Con los años aprendí a no responder si no tengo ganas.

Entendí que a veces soy yo la que mira,

..............................un hombre el que se entera

o no responde.


A veces la mirada nace instantáneamente mutua.

Imposible decidir quién empezó.............la respuesta
urge unánime de cuatro ojos.
La mirada entonces cobra cuerpo

se magnetiza
es un astro con su cenit y su nadir

un animal con sus propias leyes de extinción.


El día que logre describirla me gradúo de escritora.



Pero no fue ése mi primer intento, casi diez años antes había escrito esto, en ese entonces pensando en el hombre con quien vivía la mirada:


Ante mí tenés el poder de cambiar la órbita de los planetas, alterar el ritmo de las estaciones, tenés el poder de revertir el Big Bang y que el universo se concentre en un punto: el exacto punto en el cual nuestras miradas se encuentran, chocan, y se funden.
Si nos miramos el mundo deja inmediatamente de existir. Sólo veo un linde borroso más allá de vos, las brújulas nos señalan, y el polo magnético de la tierra ya no está donde debiera estar sino en el cruce de nuestras miradas.



Mirando para atrás (si es que el pasado está atrás), ahora veo que fue la mirada lo que me juntó al Hombre Que Me Dio Mi Primer Beso (no puedo decir mi primer novio, porque nunca fuimos novios) pero en ese momento era tan inexperta, por no decir caída del catre, que no me daba cuenta de lo que estaba viviendo (aunque parezca increíble, el famoso Primer Beso me tomó de sorpresa). Fue más tarde que empecé a reconocer La Mirada y su influjo.

Siguiendo con el topos as time goes by, a los veinte (cuando escribí el primer texto) el poder de La Mirada era tal que me hacía sentir capaz de ir hasta el fin del mundo persiguiendo sus promesas. A los treinta (cuando escribí el poema) había vivido bastantes instancias distintas de La Mirada como para poder generalizar, abstraer coincidencias, y reconocer su órbita. A los cuarenta me reencuentro con La Mirada: una vez más me asombra lo idéntica que es a sí misma (se dé con un recién conocido o con un antiguo reencontrado), pero también ahora veo que La Mirada es autónoma, ajena a quienes la vivimos, y ajena, también, a sus presagios.

Manuel atorrante

–Vos ocupate de tus cosas, que yo...
–¿Vos de qué te ocupás?
–No, yo no me ocupo de nada, yo sólo voy a la hamaca paraguaya.

Los libros también están iguales


Por azar o destino encontré en una librería de Buenos Aires una edición nueva de La niña que iluminó la noche, de Ray Bradbury, con las mismas ilustraciones de Juan Marchesi del libro que teníamos en casa cuando yo era chica. Gozosa, lo compré para Manuel, porque ya le había hablado del libro meses atrás y me pareció un milagro encontrarlo, y para más en una edición igual a la que yo tenía. Es un solo cuento que en mi infancia me parecía extraño, enigmático y subyugante, y que ahora leo como un poema; y las ilustraciones formaban parte del misterio cuando lo leía de chica. Anoche se lo leí a Manuel por primera vez, y tuve que parar entre frase y frase porque la emoción se me subía a la garganta y casi no podía hablar sin que temblara mi voz.


En este viaje Manuel descubrió a Mafalda, y gracias a él me puse a releerla, divirtiéndome como cuando era chica. Nos trajimos cuatro de sus libros, también reeditados en el mismo formato, su interior intacto, supongo, aunque no sé si por estupidez editorial o problemas legales no conservaron las portadas originales que tanto me gustaban.

As time goes by

Nos volvemos a ver después de dos, cuatro, veinte años y, más allá de los cambios de escenografía o vestuario, nos descubrimos iguales a nuestro recuerdo. Como si los años transcurridos nos hubieran pulido, pero sin alterar ninguna fibra esencial. Con más arrugas, menos pelo, más panza o culo y menos pulgas, pero intactos. Intacta, incluso, La Mirada, cuando la hay.

(Una digresión: el Irlandés Errante dijo: ahora que te vuelvo a ver, me acuerdo de tu costumbre de mirar fijo. Me hizo acordar al Uruguayo Que Me Propuso Casamiento La Misma Noche Que Me Conoció, que dijo: no puedo mirarte, tu mirada es muy fuerte; pero no sé si se referían a lo mismo.)

Yo, que me sentí renacer tantas veces, que me sentí revolucionada y convulsionada hasta la metamorfosis, que me sentí diferente a mí misma, parida por mí misma, exploradora de regiones inaccesibles de mi propio ser, y al final del viaje reencarnada, que supuse que a todo el mundo le pasa lo mismo, me encuentro con amigos a los que no veo hace veinte años y los siento iguales a sí mismos. Nada de lo que dicen me sorprende, salvo, de tanto en tanto, algún detalle anecdótico. Por reciprocidad, supongo que a ellos les pasa lo mismo conmigo. Con algunos hablamos sobre esto y coincidimos. Como si lo que hubiéramos intuido cuando nos conocimos y compartimos nuestras vidas fuera lo fundamental, lo que nos hace saber que veinte años después vale la pena volver a verse.

Nunca creí en esencias, ni mía ni de nadie, pero parece que existen. Dejo a mis nuevos amigos filósofos, y a mi hermana también filósofa, la oportunidad de aportar lo que quieran sobre esto, pues estoy segura de que se han planteado interrogantes aún más fecundos y habrán obtenido mejores respuestas que las mías y míos. Yo, por lo pronto, sólo puedo narrar lo que siento.

A los veinte años nos sentimos listos para lanzarnos al mundo, a los treinta descubrimos que ya no valoramos las cosas igual que a los veinte, a los cuarenta nos descubrimos iguales a cualquier momento posible. Pero ¿qué sentiré a los cincuenta, a los sesenta, a los setenta?

Mañana me voy de viaje

... a la "patria". ¿Qué me espera? ¿Aterrizar sobre una enorme cucharada de dulce de leche? No se trata de eso, yo lo que dije era que la patria = mi infancia era el sabor de una cucharada de dulce de leche en mi boca, no el dulce de leche en sí.
¿Dónde está mi patria? ¿En la calle Yerbal al 400 y 500, donde viví casi toda mi infancia? ¿En el árbol de la esquina de Yerbal e Hidalgo, que fue mi árbol amigo de la infancia? ¿En el jardín de la casa de mis abuelos en Lomas de Zamora, fantástico pedazo de tierra y verde que disfrutábamos una vez por semana, y que no sé si sigue existiendo o no? ¿En la casa de Arribeños 532 en Valle Hermoso, donde nació Manuel? (No nació en la casa, pero salvo las 24 horas en la clínica, el resto del tiempo vivimos ahí). ¿En mi puente con carita? ¿Son Manuel y Rubén, mi patria? ¿La llevo adentro mío, a la patria? Si hay patria, ¿hay matria también? Entre la patria, el matrimonio, y por qué no el patrimonio también, ¡bonito moño con el que nos anudamos!
Me voy de viaje y voy a extrañar mi pueblo, es muy hermoso y estoy muy a gusto acá. Antes nunca me pasó, como acá, que mis vecinos me pidieran que pasara a despedirme, ni que me dijeran tantas veces que me van a extrañar. Voy a extrañar nuestro jardín, voy a extrañar la hamaca paraguaya (¡cómo la disfruté estos días! balancearme suavemente en la hamaca, como si estuviera en una balsa sobre el agua... con las hojas del cerezo sobre mi cabeza, y más allá el cielo...); voy a extrañar los pajaritos que cantan todo el día, desde que abro los ojos a la mañana hasta que anochece, los veo volando por sobre el jardín, se posan en nuestros árboles, hasta se animan a acercarse un poquito; voy a extrañar el río, las sierras, el puente, el cielo, el verano y el agua.
Hoy corté el pasto a la mañana (siempre lo hace Rubén, pero como no está, me tocó a mí) y a la tarde regué, y después de empapar bien la tierra caminé por el pasto mojado, feliz. Me acordé de mi ex-amiga Mónica que vendió su departamento en un piso 9 del Barrio de Once para comprarse un departamento chiquito con un jardin minúsculo, porque decía que sentir el contacto de la tierra al menos una vez al día le hacía bien. Lástima que después piró, pero en eso tenía toda la razón del mundo.
Para mis lectores asiduos (no sé si hay muchos, pero por lo menos tengo cinco o seis reconocidos; claro, dos de ellos son mis padres): hasta la vista. No creo que escriba mucho en las próximas semanas. Nos vemos a la vuelta (eso, veamonos:¡escriban ustedes también algo!).