La tierra del fuego

Leí La tierra del fuego, de Sylvia Iparraguirre, y me gustó muchísimo. Lo primero que me llamó la atención cuando descubrí el libro en la casa de una amiga fue su autora, porque la conozco de lejos de mi época de estudiante universitaria (ella era profesora, nunca fui su alumna pero supe de ella por amigos míos).

Cuando leí la contraportada me sedujo la historia: es sobre Jemmy Button, un yámana llevado a Inglaterra por Fitz Roy en el primer viaje del Beagle, a quien intentaron educar, "civilizar", evangelizar, y luego devolvieron a su tierra con la intención de que sirviera de nexo entre Inglaterra y los habitantes del sur.

Y cuando hojée el libro para decidir si lo pedía prestado o no, me atrapó su estilo: ¡está muy bien escrito!

Así que se lo pedí a mi amiga y lo leí en estas vacaciones, y al meterme dentro del libro me pareció un enorme hallazgo el personaje-narrador: hijo de una mujer criolla y de un soldado inglés de las Invasiones Inglesas que se quedó en la tierra que intentó invadir y se afincó en ella de por vida; de su madre aprendió todo por la piel, de su padre aprendió la lengua inglesa, a leer, y el amor por el mar, por la literatura y por Inglaterra. Por lo tanto, al quedar huérfano en medio de la Pampa decide irse al mar y llegar a Inglaterra, gracias a lo cual está en el Beagle cuando los ingleses se encuentran con Jemmy Button.

Me sentí muy identificada con este narrador, por la dualidad que transmite: ama la literatura inglesa, ama los libros, se deslumbra por Inglaterra, pero necesita los espacios libres, el silencio, la austeridad de la pampa y a ellas vuelve. Por esta dualidad logra empatizar totalmente con Jemmy, y presentarlo de la mejor forma en que puede verlo un occidental.

Me gustó muchísimo este personaje porque al leer el libro sentí que así somos los argentinos (bueno, no digo todos, pero muchos): parecemos europeos, podemos vivir entre europeos, podemos integrarnos entre europeos, pero no somos europeos, y siempre tendremos otra visión de las cosas que nos rodean.

Manuel y sus cálculos mentales

"Un miligramo es la millonésima parte de un kilo. Porque si un kilo son mil gramos, y un gramo son mil miligramos, mil por mil es un millón."

"Un milímetro es la millonésima parte de un kilómetro. Porque si un kilómetro son mil metros, y un metro son mil milímetros, mil por mil es un millón."

Noche II


Terminadas las tareas del día, Manuel dormido, bajo al jardín y me estiro en la hamaca paraguaya, entre los árboles, cerca del agua, en la penumbra nocturna. El aire me acaricia mientras las estrellas titilan sobre mí. Rubén toca la guitarra dentro de casa; su música me envuelve como un perfume y un bálsamo. Serenidad, divino tesoro.

Fotografía: Stephan Brauchli

Me quedó en el tintero

una sinapsis entre la práctica del Zen y el libro de Clarissa:

En mayo de este año participé en un taller de introducción a la meditación Zen, por lo tanto durante 24 horas viví en un contexto especial, lo más parecido posible a la vida de un monje zen que se pueda pedir en Occidente y por inmersión sin preparación previa, es decir: los masomenos 30 participantes, algunos con conocimientos previos del tema y muchos, como yo, sin ellos, vivimos en un albergue rural aislado de contacto con el exterior, con la consigna de no hablar, seguir al grupo, realizar las actividades programadas: meditar, escuchar a la maestra, hacer trabajo manual, comer, dormir.

Estando ahí me pareció muy posible imaginar cómo sería la vida en un monasterio zen de hace mil años: una vida dedicada a la subsistencia, cultivando los huertos y demás cosas que se hacía entonces para sobrevivir, y el resto del tiempo dedicándolo a meditar según la práctica zen; donde cada uno tiene su lugar asignado, sabe las tareas que debe cumplir, no necesita hablar para comunicarse con los demás porque cada uno sabe lo que le toca hacer, cada cosa ya está regulada y en su lugar y no hace falta preocuparse por nada porque todo será dado o no por causas ajenas a uno; donde nada se modificará probablemente en muchos años o siglos; donde más allá del tiempo que dedicamos meramente a la subsitencia (sin angustiarnos por ello), nos dedicamos a meditar segun la práctica Zen: arrodillados, concentrados en nuestra respiración, dejando salir los pensamientos de nuestra mente como las nubes que pasan por el cielo y desaparecen.

En un contexto así me parece casi imposible no llegar a lo que propone el Zen: la absoluta inmediatez, la absoluta presencia en el presente, la reacción atinada en el momento adecuado y en plena conciencia (estoy absolutamente convencida de que la práctica Zen da seguro los resultados que promueve si se la lleva a cabo en la medida necesaria; el problema es que viviendo occidentalmente esta medida necesaria no es fácil de conseguir). La cuestión es que estando ahí me dije: tanta práctica pulida desde milenios para conseguir volver a un estado de conciencia animal (en el mejor sentido posible), porque eso siento que propone el Zen: desandar nuestros siglos de civilización para conectar con lo permanente y eterno.

Y cuando leí a Clarissa, claro: ¡es lo mismo! Ella propone que conectemos con nuestro ser animal, instintivo, que es sabio e inequívoco. Todo su libro se basa en que nos liberemos de las contricciones de la civilización y retornemos a nuestro ser instintivo, animal. Mientras leía a Clarissa me dije: qué curioso, las dos vías que estoy encontrando se unen, dicen lo mismo. No me parece casualidad, obviamente. Me parece sumamente real. De esto se trata, no importa la práctica que escojamos para conseguirlo: por acá va la cosa.

Un regalo de Sonoman - Sonoman Planet

Everything That Happens Will Happen Today
David Byrne & Brian Eno



¡Gracias, Sonoman!

One fine day

Saw the wandrin' eye- inside my heart
Shouts and battle cries- from ev'ry part
I can see those tears- ev'ry one is true
When the door appears- I'll go right through---oooh

I stand in liquid light- like ev'ryone
I built my life with rhymes- to carry on
And it gives me hope- to see you there
The things I used to know- that one fine

One fine day
One fine day

In a small dark room- where I will wait
Face to face I find- I contemplate
Even though a man- is made of clay
Ev'rything can change- one fine-

One Fine Day...

Then before my eyes- Is standing still
I beheld it there- a city on a hill
I complete my tasks- one by one
I remove my masks- when I am done

Then a piece of mind- fell over me
In these troubled times- I still can see
We can use the stars - to guide the way
It is not that far- one fine:.

One fine day
One fine day...







Home

The dimming of the light makes the picture clearer
It's just an old photograph
There's nothing to hide
When the world was just beginning

I memorized a face so it's not forgotten
I hear the wind whistlin'
Come back anytime
And we'll mix our lives together
Heaven knows- what keeps mankind alive
Every hand- goes searching for its partner
In crime- under chairs and behind tables
Connecting- to places we have known
(I'm looking for a)

Home- where the wheels are turning
Home- why I keep returning
Home- where my world is breaking in two
Home- with the neighbors fighting
Home- always so exciting
Home- were my parents telling the truth?
Home- such a funny feeling
Home- no-one ever speaking
Home- with our bodies touching
Home- and the cameras watching
Home- will infect what ever you do
We're Home- comes to life from out of the blue

Tiny little boats on a beach at sunset
I took a drink from a jar
And into my head
Familiar smells and flavors

Vehicles are stuck on the plains of heaven
I see their wheels spinning round
And everywhere
I can hear those people saying

That the eye- is the measure of the man
You can fly- from the stuff that still surrounds you
We're home- and the band keeps marchin' on
Connecting- to every living soul
Compassion- for things I'll never know


Agua sólida

No estoy pensando en el hielo sino en unas fotos de Patricio Murphy que encontré en su sitio oficial, y muy gentilmente me "regaló" para usar en mi blog.


Es agua, pero captada de una manera tan especial que me dan la sensación de algo sólido, no líquido; me hacen pensar en las vetas del mármol,


o en un metal trabajado en texturas cóncavas,


pero la sensación es contraria a lo rígido: parece algo sólido pero maleable,


una sustancia nueva, desconocida, hecha de agua y de luz; una combinación poderosa, el origen de los tiempos.


La verdad es que busqué fotos de agua en la web, pero así no había visto nunca, me subyugan.


En el sitio de Patricio hay muchas fotos preciosas. Mirándolas me di cuenta de que me copé con las fotos de cascadas de Nick Peef por la sensación de fuerza que me transmiten, pero Patricio tiene muchas fotos de aguas mansas y me dio ganas de usarlas, es otro aspecto del agua que también me seduce.


Un agua quieta, casi inmóvil... pero profunda e imparable.



Y también. el agua urbana.


Qué buenas fotos, ¿verdad?

Fotografías: Patricio Murphy

Noche

Terminadas las tareas del día, Manuel dormido, bajo al jardín y me extiendo bajo los árboles, junto al agua, en la penumbra nocturna. El aire me acaricia, el silencio me acuna y la Luna me ilumina. Brota la paz como una semilla que germina y un manantial para el sediento.


Fotografía: rasbcn 2