Noche II


Terminadas las tareas del día, Manuel dormido, bajo al jardín y me estiro en la hamaca paraguaya, entre los árboles, cerca del agua, en la penumbra nocturna. El aire me acaricia mientras las estrellas titilan sobre mí. Rubén toca la guitarra dentro de casa; su música me envuelve como un perfume y un bálsamo. Serenidad, divino tesoro.

Fotografía: Stephan Brauchli

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