Besalú: adeu-chau!

Para cuando esta entrada se publique, estaré aterrizando en Buenos Aires y como ya no viviré más ahí dejo de lado mi paranoia informática y revelo el nombre del pueblo donde viví 5 años, el hermoso pueblo que vio nacer a cuentogotas: Besalú, ubicado en la comarca de La Garrotxa, en la provincia de Girona, Catalunya. Estratégicamente bien ubicado, sobre el margen del río Fluviá en conjunción con el Capellades (de ahí el origen más aceptado de su nombre: "fortificación entre dos ríos", Bisuldunum en latín medieval del siglo IX), a 15 minutos de Banyoles (la ciudad del lago que publiqué en cuentogotas), a media hora de la ciudad de Girona (capital de la provincia), a 20 minutos de Olot (capital de La Garrotxa) y de Figueres (capital comarcal también, ciudad daliniana), a 45 minutos de la frontera francesa, y a hora y media de Barcelona por un lado y Perpignan por el otro.

Besalú es pequeño, hermoso, medieval, turístico y amigable, por lo menos para mí. Aterrizar en Besalú, después de los dos peores años de mi vida como inmigrante de cuarta en Salt, suburbio de Girona, fue como salir de la cárcel y llegar al Paraíso. Tan hermoso y apacible me resultó que fue un bálsamo para mi alma. Inmediatamente me sentí orgullosa del pueblo como si hubiera nacido en él, pregonando sus bellezas a quien quisiera escucharme.

Me acuerdo de que recién llegada fui a conocer al médico del pueblo y le lancé un ¿Ustedes no tienen nada de trabajo aquí, no? porque me parecía que en un lugar tan hermoso nadie podía enfermarse. El médico me contestó: No crea, la gente también está estresada y me pareció increíble. Lamentablemente tuve que darle la razón, porque ocho meses más tarde la que estaba desecha por el estres era yo, pero no por el pueblo sino por cuestiones laborales; y aun en los peores momentos salir de casa y llegar a la esquina y ver el cielo y las colinas eran un alivio inmediato, y si seguía hasta el río y miraba a mi amigo el puente con carita, la paz estaba asegurada.



Alguna vez dije que el lugar ideal para mí era Besalú, pero que Besalú tuviera una estación de tren (para satisfacer la ferrofilia de mi familia) y que por esa estación pasaran con buena frecuencia (digamos para que sea ideal-ideal: cada 10 minutos) un tren que en 20 minutos me dejara en Buenos Aires. Y aquí hay que aclarar: que me deje en la estación Caballito de Buenos Aires, porque si me deja en Retiro o Constitución tengo otros 45 minutos de viaje hasta las casa de mis padres o mis hermanos. Sigo pensando lo mismo: Besalú, con esta pequeña modificación, sería perfecto. Como no es posible, hay que elegir. Ningún lugar lo tiene todo.*

Si tuviera que agradecer todos los buenos momentos de Besalú y toda la buena gente que conocimos sería imposible. Simplemente sugiero a todo el mundo: no dejen de visitarlo si están cerca, pasen un día por ahí y caminen por sus callecitas, atraviesen su puente, bajen hasta el río, sigan hasta donde se acaba el pueblo, métanse en un bosquecito, vayan a los huertos, suban una colina, disfrútenlo, acaricienlo,respírenlo, escúchenlo a mi Besalú querido.

Tal vez la primera palabra que se queda pegada a los extranjeros que viven en Catalunya es el saludo de despedida, Adéu. En todo caso recuerdo perfectamente que fue la primera palabra catalana que pronunció Manuel cuando llegamos con sus dos años y medio. Hay una forma más elaborada y respetuosa que es adéu-siau. Siempre me hizo gracia esa partícula que no sé qué quiere decir y se parece tanto a nuestro "chau", por eso mi versión del saludo es adéu-chau, una integración entre las dos lenguas, y eso digo ahora que me voy: adéu-chau Besalú, hasta la vista!



*Esto me hace acordar una conversación entre Moxi y Euge que creo que ya cité alguna vez: Moxi contaba las bondades de Hamburgo por la cantidad increible de movimiento cultural que había, y terminó diciendo algo así como "lástima el clima, con un clima mejor Hamburgo sería ideal" y Euge le retrucó: "si tuviera mejor clima no habría tantas actividades copadas como las que te gustan". Me pareció un gran ejemplo de esto: a veces lo que nos gusta de un lugar es absolutamente incompatible con alguna otra característica que también desearíamos que ese lugar tuviera. Y lo mismo pasa con las personas, pero ese es otro tema....