Julio me regaló un nenúfar

goteado, como corresponde a cuentogotas, y un texto de Rodari sobre las ondas en el agua semejantes a las reverberaciones en la mente... ¡hermoso regalo!

Con su parquedad inglesa, su saludo aragonés, y su fraternidad argentina, dejó un "Besico Marina" y este enlace en mi feisbuc:

Julio E. Foster: Fotomeditación: Nenufar: La quietud aparente en espera del evento que la inquiete.  Cuando la calma se perturbe, el movimiento creará una cadena de acontecimientos, escondidos pero verdaderos, reales. Yo no se describirlo pero Gianni Rodari lo hace por mí...

El nenúfar:


El texto de Gianni Rodari (de Il sasso nello stagno / La piedra en el estanque):

Una piedra arrojada en un estanque provoca ondas concéntricas que se ensanchan sobre su superficie, afectando en su movimiento, con distinta intensidad, con distintos efectos, a la ninfa y a la caña, al barquito de papel y a la balsa del pescador. Objetos que estaban cada uno por su lado, en su paz o en su sueño, son como reclamados a la vida, obligados a reaccionar, a entrar en relación entre sí. Otros movimientos invisibles se propagan hacia el fondo, en todas direcciones, mientras la piedra se precipita removiendo algas, asustando peces, causando siempre nuevas agitaciones moleculares. Cuando toca fondo, agita el lodo, golpea los objetos que yacían olvidados, algunos de los cuales desentierra, otros a su vez son tapados por la arena. Innumerables acontecimientos, o miniacontecimientos, se suceden en un tiempo brevísimo. Quizás ni aun teniendo el tiempo ni las ganas necesarias sería posible registrarlos, sin omisión, en su totalidad. Igualmente una palabra, lanzada al azar en la mente, produce ondas superficiales y profundas, provoca una serie infinita de reacciones en cadena, implicando en su caída sonidos e imágenes, analogías y recuerdos, significados y sueños, en un movimiento que afecta a la experiencia y a la memoria, a la fantasía y al inconsciente, complicándolo el hecho de que la misma mente no asiste pasiva a la representación, sino que interviene continuamente, para aceptar y rechazar, ligar y censurar, construir y destruir.

¡¡Gracias Julio!! Y gracias a mi amiga de Zaragoza de la entrada anterior por presentarme a Julio ;)

¡Recibí una carta!

Como tantas, tantísimas veces en el pasado, y tan pocas, poquísimas veces en el presente, el rectángulo que se deshizó ayer bajo mi puerta era blanco, sin logos ni isotipos, sin ventanita plástica, sin publicidad ni nombres de empresas, simplemente blanco con una estampilla verde, un par de sellos postales y mi nombre escrito en birome con letra amiga.
¡Qué emoción! ¡Hacía tanto que no recibía una carta de papel! Miré el sobre asombrada, sin poder dar crédito a mis ojos, me costó reconocer el objeto, o más bien el concepto, y cuando lo reconocí ¡me puse tan feliz!

No lo abrí enseguida, para hacer durar más la emoción. Hice bien, porque la emoción era eso en sí mismo. Mi querida amiga de Zaragoza, con quien décadas atras intercambiamos toneladas de papel de un lado al otro del Atlántico y con quien ahora nos comunicamos por mail o por teléfono, estuvo en Praga, se acordó de nuestras correrías juveniles, y me envió una postal por correo solo por eso mismo, por escribirnos una vez más a mano y darme la alegría de recibir una postal por correo no electrónico... ¡qué hermoso gesto!