Un poema de José Emilio Pacheco

No es que me dedique ahora a publicar cosas de otros, porque ya dije que si empiezo por ese camino no acabo más; lo que pasa es que me reencontré con este poema que había leído hace muchos años (tengo el libro conmigo desde 1996, autografiado por el autor cuando fue a Buenos Aires a un encuentro de poesía) y ahora que estoy embarcada en esta aventura del blog me pareció apropiado publicar este poema totalmente dedicado a la gota.

La gota

La gota es un modelo de concisión:
todo el universo
encerrado en un punto de agua.

La gota representa el diluvio y la sed.
Es el vasto Amazonas y el gran Océano.

La gota estuvo allí en el principio del mundo.
Es el espejo, el abismo,
la casa de la vida y la fluidez de la muerte.

Para abreviar, la gota está poblada de seres
que se combaten, se exterminan, se acoplan.
No pueden salir de ella,
gritan en vano.

Preguntan como todos:
¿de qué se trata,
hasta cuándo,
qué mal hicimos
para estar prisioneros de nuestra gota?

Y nadie escucha.
Sombra y silencio en torno de la gota,
brizna de luz entre la noche cósmica
en donde no hay respuesta.

José Emilio Pacheco
El silencio de la luna. (Poemas 1985-1993)
México: Ediciones Era/Casa de Poesía Silva; 1996

Una reflexión de Rubén


"Una gota es un poco de agua cayendo. Antes de empezar a caer es agua, cuando termina de caer vuelve a ser agua; sólo es gota mientras está cayendo."

Fotografía: cometas

Neologismos de Manuel

–Manuel, ¿sabés qué me pasó hoy? Yo estaba mirando para atrás, y empecé a caminar para adelante y me llevé por delante el escalón que tenía junto a mi pie y casi me caigo.
–¡Eso es un distraigo!

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(Manuel estaba buscando algo que yo le habia pedido y no lo veía):
–Vení a buscarlo vos, que tenés mejor búsqueda.

Luna llena

Gracias a que en la empresa en la que trabajo decidieron mantener el "horario de verano" durante todo el año, ahora que es otoño (y que el país todavía no cambió su horario nacional) cuando salgo de mi casa para ir a trabajar a la mañana todavía es noche cerrada. (Qué lindo eso de que a la mañana es de noche, suena a nonsense.)

Hoy salí de casa y en el cielo oscuro campeaba la Luna: redonda, rutilante, espléndida y bien alta. Caminé las cuadras hacia mi trabajo mirándola todo el tiempo, ella adelante de mí, un poco a la izquierda, señorial en el cielo vacío, en la negrura que aclaraba un poco con su presencia. Si hubiera fallado el alumbrado público (por desgracia nunca falla) podría haber hecho mi camino sin tropiezos, iluminada por su luz. Me acompañó hasta la esquina de mi trabajo, porque ahí tuve que doblar, y quedó a mis espaldas, pero hice la cuadra que faltaba dándome vuelta por sobre mi hombro cada dos pasos para echarle miradas y que me siguiera acompañando. Antes de entrar al trabajo, nos saludamos.

Ayer al anochecer ella había aparecido inmensa y amarilla por sobre las casas de la vereda de enfrente. Cuando sale se ve desde la ventana del cuarto de Manuel, y ayer la miramos juntos y me dijo: "es una luna tan hermosa que la llamo La Luna del Amor" y me dio un beso y un abrazo. ¡Qué romántico me salió!