La dimensión corporal del tiempo

En nuestra cultura occidental cuando hablamos del tiempo solemos usar metáforas espaciales en las cuales el pasado está a nuestras espaldas y el futuro está delante nuestro. No todas las culturas perciben esto así, según escuché decir los romanos de la Antigua Roma y los quechuas percibían el pasado adelante y el futuro a sus espaldas, y bien mirado tiene sentido: el pasado es lo que podemos ver porque ya lo conocemos, ya lo vivimos, mientras que el futuro es incognoscible y nos acercamos a él como si caminaramos de espaldas, sin saber lo que se nos viene encima.

Según entiendo se llama "eje corporal" a una línea imaginaria que recorre nuestro tronco en sentido vertical. Si estamos de pie, con los pies un poco separados entre sí más o menos en la línea de los huesos de la cadera y las rodillas un poco flexionadas, y nos imaginamos un piolín que sale del centro de nuestra cabeza y tironea hacia arriba y otro piolín que sale por debajo y tironea hacia el centro de la Tierra, podemos sentir este eje corporal con mucha vivacidad. "Estar en el eje" es una gran cosa para nuestra salud psicorporal: nuestra columna se equilibra, nuestro peso está bien asentado, estamos firmemente enraizados en la tierra y nos proyectamos libremente hacia el cielo. Es muy placentero. Lo sé porque muchos problemas de mi salud psicorporal tienen que ver con no estar en mi eje: estoy demasiado hacia adelante, o me comprimo sobre mí misma, etc etc; por lo tanto cuando estoy en mi eje el alivio es maravilloso.

Días atrás sentí físicamente, corporalmente, la dimensión temporal de nuestro eje corporal. Estaba de pie en el jardín, desasosegada, y traté de sentirme en mi eje, y recordé las imágenes espaciales del tiempo, y todo se juntó con clarividencia.

Si percibimos el tiempo como una línea horizontal, estamos mirando y dando la espalda al futuro o al pasado, y esos polos nos atraen magnéticamente y nos descentran, nos sacan de nuestro eje. En cambio, si percibimos el tiempo como una línea vertical que nos atraviesa por el centro de nuestro cuerpo, cada momento tiene una dimensión propia, única, toda su potencialidad se irradia a nuestro alrededor, y estamos centrados. Todas las enseñanzas acerca de "vivir el momento", es decir concentrarnos en el momento presente que estamos viviendo en vez de deslumbrarnos con pasado o futuro, tienen que ver con esto, y esto lo podemos entender más que con la mente, con el cuerpo.

Me gustaría desarrollar mejor esta idea porque es poderosa, pero hace días que estoy tratando de encontrar las mejores palabras para expresarla y no me salen, así que por lo menos dejo la idea en crudo, y si puedo volveré sobre ella.

Les dejo una hermosa demostración de lo que se puede hacer cuando estamos en nuestro eje en este video de Tai Chi