Librobjetos: una explicación pendiente


Me di cuenta de que no expliqué acá qué son mis librobjetos. Para explicarlo prefiero tanscribir un texto que escribí especialmente por encargo para la exposición colectiva de libros de artista realizada en el Stand Libro de Artista de la Feria del Libro del II Festival del Libro y la Creatividad, Punilla Centro, Córdoba, Argentina, en octubre del 2001. El texto lo escribí el 1.10.01 y en octubre de 2002 lo convertí en librobjeto. Dice así:

Prefiero el nombre de "libro objeto" más que el de "libro de artista" para las cosas que yo hago, porque la palabra "artista" muchas veces me resulta pretenciosa, en cambio "libro objeto" es fiel a mi sentir sobre lo que hago: objetos únicos, irreproducibles (incluso para mí), que tienen forma de libro (es decir hojas o láminas de un tamaño más o menos semejante, por lo general unidas entre sí por un lomo o por un algo que las contiene, lo que posibilita una lectura sucesiva en el tiempo y unificada en su conjunto).

Estos librobjetos surgieron de mí como una rebelión ante las vallas que la industria editorial impone a la difusión de mi obra literaria. Ante lo estándar y masificable, la rebelión fue oponer un objeto único, que sólo puede ser leído por una persona por vez, que si se reproduce muere como tal, y que ni yo misma puedo repetir, por sus materiales y porque nacieron en un trance (los poemas también nacen en un trance, pero una vez terminados pueden copiarse a mano o máquina o fotocopiarse, en cambio estos objetos, por los materiales con que fueron hechos, no pueden repetirse).

Una rebelión que además salta por encima de los condicionamientos de la escritura para caer en el centro medular, en la esencia del hacer: el juego libre como en la infancia, el inmenso placer de junt
ar unas cosas con otras y formar algo nuevo, y en el hacer expresarme. Y nada más.




Durante un tiempo los librobjetos fueron una actividad paralela a mi producción literaria, que se acumulaba en mis cajones. Hasta que un día (el disparador fue un artículo periodístico sobre el estado actual de la industria editorial) decidí nunca más intentar publicar en el sentido tradicional y convertir toda mi obra literaria en librobjetos. Mi idea era montar una exposición de mis librobjetos como quien hace una exposición de cuadros, pero con algunas diferencias fundamentales: que los librobjetos se pudieran agarrar, hojear y leer, que en el lugar además de una luz agradable para leer hubiera sillones o sillas cómodas para poder sentarse a leer, que todo invitara a los visitantes a hojear, ojear, leer, pispear, revisar, manosear, etc.

Hasta ahora nunca me ocupé de montar la exposición de librobjetos, que se fueron acumulando en una caja enorme, y en los últimos tiempos hubo pocos nuevos; pero nunca deseché la idea de la exposición, me sigue gustando.

Ahora me embarqué en transformar mis textos en librogs. De momento me resulta más sencillo, porque puedo hacer todo yo misma desde mi casa y siento que potencialmente tienen un alcance mayor. Por eso me entusiasmo con pasar más libros a librogs, y todavía tengo varios pendientes.

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