La voz del interior


Es como ir por la calle escuchando música con un walkman. Uno camina, ve los autos, los semáforos, la gente, escucha las bocinas, sabe cuándo avanzar, cuándo detenerse, no por escuchar también otra cosa corre peligro de que lo atropellen; sin embargo, lo que da orden a todo es algo invisible e inaudible para los demás. Así me siento yo constantemente, pero el walkman es una parte de mí misma, y la música que escucho emana de mí. (18.11.95)

2 comentarios:

josep dijo...

En este texto reconozco una experiencia que me resulta difícil compartir porque los otros, incluso los mejores amigos, suelen pensar que es metafórico y no meramente descriptivo. O, en todo caso, descriptivo de un estado que no tiene valor cognitivo: un estado enajenado. Y, sin embargo, en ese estado, me siento ser yo. No solo porque me siento bien él, sino porque él cristalizan todas las otras experiencias y cobran sentido

gotamarina dijo...

gracias Josep por tu comentario! A mí también me resulta difícil compartir esto, incluso con las personas más cercanas y amadas. Suena a enajenación, como decís, y sin embargo para mí la enajenación es lo contrario, es lo que me pasa desde hace años, por las circunstancias extremas que viví: que por salir adelante dejé de escucharme, y ahora me cuesta reencontrar mi voz. Eso es la enajenación, el no escucharnos.