El agua de todos - Una contribución de Pan de Humo

Esto pasó en Pan de Humo en abril de este año, pero por esas cosas de que a veces me domina el pensamiento Panigassi del "una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa" no pensé que podía compartirlo en cuentogotas hasta ahora.

Todo empezó con la propuesta de Pepo del último miércoles de abril, un fragmento de un poema de Antonio Gamoneda:

SIENTO EL AGUA (fragmento)

Me he sentado esta tarde a la orilla del río
mucho tiempo, quizá mucho tiempo,
hasta que mis ojos fluían con el agua
y mi piel era fresca como la piel del río.

Cuando llegó la noche, ya no veía el agua
pero la sentía descender en la sombra.
No escuchaba otro ruido que aquel ruido en la noche;
no sentía en mí más que el sonido del agua.
¡Tantos seres humanos, tan inmensa la tierra,
y este ruido en la noche ha bastado para llenar mi corazón!

que provocó una seguidilla de confesiones sobre la relación de cada uno de nosotros con el agua,

empezando por Pepo, transitoriamente en Inglaterra:

"En mi paisaje, no hay agua, lo que llamamos 'río' es un barranco seco donde todavía crecen los tamariscos; por eso, me impresiona el lenguaje de los ríos mansos, aunque no sé muy bien lo que dicen, pero me hablan. Sheffield no tiene río, pero junto a mi casa hay un pequeño estanque donde se refleja el frío y el invierno de los árboles. Cuando me acerco a él, siento miedo, sé que sus aguas me obligarán a un acto de intimidad y así me ocurre día tras día, como un pequeño milagro. Su superficie siempre me parece profunda, será por los reflejos de los árboles o será porque uno resbala por ella hacia un lugar propio, pero desconocido.

después María Jesús:

"El éxtasis contemplativo y auditivo de Gamoneda no me resulta extraño y tampoco esa plenitud-felicidad que la sola existencia del agua y su sonido proporcionan al poeta, pero (...) que la presencia de los otros a quienes aprecio, quiero, amo me resulta cada vez más necesaria y sin ellos nunca alcanzaría la felicidad modesta y transitoria de la que ahora disfruto. (...) Necesito, cada vez con más intensidad, las voces de los otros."

a continuación, Bea:

"En mi infancia sí hay ríos, y agua mucha agua, del mar, donde me siento en ca
sa, del "pozo del cacao", donde mi padre se bañaba de niño y mis hermanos y yo también lo hicimos, de los viajes a Como, donde en los barcos que lo atraviesan y te permiten contemplarlo desde su centro me he sentido más en paz que en ningún sitio. El agua es para mi una compañera necesaria, otra visión de lo mínimo este poema. Comparto con María Jesús la necesidad de los seres queridos, pero para darles la mejor versión de mi misma necesito ese instante de vacío, de ver bailar al agua... Para mi ambos lazos son muy sugerentes si se anudan. ¿Qué instante más bello que mirar un lago cogiendo la mano a quien se ama?"

yo:

"Este fragmento me gusta mucho, bueno, los que me conocen un poco ya habrán visto todo lo que me pasa con el agua, es inevitable que este poema me emocione mucho. Me gusta cómo transmite a qué nos lleva la contemplación (como meditación zen), cómo se desvanecen las sensaciones de la propia persona y nos sentimos lo que contemplamos, nos podemos sentir nosotros mismos agua, río que corre en la noche, aún sin verlo, sólo por oirlo (estoy convencida de que el sentido del oído es mucho más instintivo que el de la vista). "

Nuño:

"Soy vecino cimero del Tormes y el agua es gran parte de mi identidad, pero
el agua limitada, el de livianas corrientes, no el mar que, gustándome, me acaba por ahogar. No me extraña, pues, que este fragmento(según el deseo de Pepo)le rememore su infancia y a Betriz ese sentimiento de paz y a Gotamarina y a Mª Jesús, a ambas, ese sentido de unicidad. Pero en el poema de A.G.,que no es, claro está, fragmentario, se habla de dos aguas, la "fluyente", la del fragmento señalado en la propuesta y la "quieta", la encerrada (la del cántaro de la última parte que no se incluye en la propuesta; y la del estanque en la que se refleja el interrogante de Pepo, ese no encontrarse nunca por el que pregunta MªJesús. ("Yo no sé si he traicionado a mis amigos:/ el cántaro está lleno de un agua oscura y dulce,/ pero el cántaro sufre -el rojo, viejo barro.//Alguien tiene piedad de este cántaro./ Alguien comprende el cántaro y el agua./ Alguien rompe su cántaro por amor.// En todo caso, yo no he cogido el agua/ para bebérmela yo mismo". En A.G.: ESTA LUZ. Poesía reunida (1947-2004), p.137)"

Fernando:

"En Castilla la seca los rios son lugares de ensimismamiento. Los castellanos somos todos de secano y por ello el agua nos llama con una fuerza que es irresistible. Nuño (Jesús) tiene escrito un bello libro de poemas sobre la memoria del agua: no puede resistir una fuente sin beber, un arroyo sin ir a meter la mano (cuando paseamos por el campo es un dolor). Entendemos bien a AG: el agua es la memoria de la vida."


y finalmente la revelación pragmática de Meteco con una verdad en la que no había caído nunca:
Meteco Diletante:

"No conozco a nadie que no tenga una relación íntima con el agua, es curiosa su seducción, nos hace pensar en una relación personal y privada con ella, cuando parece ser la relación más universal; nos engaña con todos. Como bien apunta Fernando debe de haber una memoria del agua que tenga tantos años como la vida en ella de la que no nos podemos librar, aunque sólo sea porque como especie venimos de ahí. Y para colmo nos atrae en todas sus manifestaciones, desde una gota a una cascada, desde el río al estanque, desde el lago al océano, ya sea bajo forma de lluvia o de vapor o de hielo, agua es agua y como una especie de embrujo o hipnosis te paraliza.
(...) La estética tiene esos milagros, un arroyo, una gota, un estanque, atrapa a un nido de facultades que puede pensar el universo entero, y me parece que eso lo logra expresar muy bien Gamoneda.
Cuando leí el comentario de Meteco me sentí un poco tonta. Yo había puesto "los que me conocen un poco ya habrán visto todo lo que me pasa con el agua" pensando en cuentogotas, pero bien mirado, lo que me pasa a mí le pasa a todo el mundo, como queda demostrado por los comentarios. No soy especial, nunca había pensado en lo universal que soy, y me gustó darme cuenta, por eso agregué otro comentario más:

"Tanta agua y tantos comentarios hermosos tuvieron el efecto de dejarme bañada, como si yo misma me hubiera introducido en un agua maternal y uterina de la cual surgir reconfortada.
Me voy a dormir en paz con el mundo, sabiendo que no sólo compartimos amor a la poesía sino también vibraciones acuáticas... ya no soy especial, como dice Meteco, soy como todos ustedes, y eso nos hermana. Vivamos cerca del agua o lejos de ella, el agua nos llama y nos acoge. Buenas noches, pececitos míos!"

Cuando era chica me dijeron que el agua representa el inconciente y no lo entendí, pero ahora sí que lo entiendo.

Fotografías: Patricio Murphy (excepto la del mar)

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