Manuel dijo:

"... quieta como una pieza de ajedrez..."

Esta vez viene con explicación: él ya estaba en su cama con la luz apagada y, como acabábamos de leer un poema de María Elena Walsh como lectura antes de dormir, le dije que se quedara quieto como la princesa Sukimuki (protagonista de un cuentopo de M.E. Walsh) que tenía que quedarse "quieta, quieta, quieta como una galleta". Yo le decía que se quedara quieto para dormirse de una vez. Y entonces lo oigo murmurar pensativo para sí mismo lo de arriba: "quieta como una pieza de ajedrez" y me pareció una imagen muy poética. Todo un poema en miniatura, como las que le gustan a él.


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