Todo empezó gracias al libro Conoce la ciencia por dentro que le regalaron nuestros amigos argentino-aragoneses. En ese libro se lee lo siguiente:
"A veces una estrella puede pesar tanto que se convierte en una bola llamada supernova. Algunas, llamadas púlsares, envían impulsos radioeléctricos que pueden escucharse desde la Tierra."
A partir de entonces Manuel escucha a las púlsares a oído desnudo. En su libro no dice que para escuchar a las púlsares desde la Tierra se necesita un radiotelescopio gigantesco y complicadísimo.
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Alguna vez le sugerimos que el sonido de las púlsares se parece al de los aviones, pero ahí quedamos. Al fin y al cabo si en nuestra casa los regalos del árbol de Navidad los deja Papá Noel, los del 6 de enero los dejan los Reyes Magos, y la moneda bajo la almohada cuando se cae un diente la deja el Ratón Pérez, y jamás les vimos la cara a ninguno de ellos, ¿por qué no podemos escuchar las púlsares?
En agosto estuvieron de visita los argentino-aragoneses y paseando juntos por un volcán escuchamos el sonido en cuestión; Manuel dijo que eran las púlsares, y Sandra dijo que era un avión, pero Manuel defendió su idea: no, son las púlsares (Sandra también defendió su idea, pero no lo convenció).
Días más tarde, ya solos, Manuel y yo estábamos en el jardín, y él sacó el tema. Recordó lo que había dicho Sandra, y me dijo "antes yo también creía que eran aviones, pero desde que leí el libro me di cuenta de que eran las púlsares".
Más claro echále agua.
Fotografía: Púlsar de la Nebulosa del Cangrejo. Esta imagen combina imágenes del telescopio HST (rojo), e imágenes en rayos X obtenidas por el telescopio Chandra (azul). NASA (Wikipedia)
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