La puntualidad de los árboles

El cerezo de nuestro jardín es un adelantado a su época: todavía en pleno bochorno estival ya había empezado a perder sus hojas y alfombrarnos la tierra con ruido a seco. Mis arbolitos amigos de la esquina de mi trabajo, en cambio, justo hoy, exactamente en el equinoccio, comenzaron a enrojecer.

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