La hora que no existió la pasé en el mejor estado posible

La certeza, en primer lugar corporal, y a continuación mental, de que el conjunto de ........... (me falta la palabra adecuada) que incorporé en mi niñez me distorsiona, que mi verdad, mi ser, está constituido de otra manera, que lo esencial y nutritivo del universo es de otra sustancia y fortalece de otra manera que de momento no encuentro palabras para describir. "Como de costumbre, lo esencial no se ha dejado decir", diría Pichon Garay, y yo agrego "ni hoy ni nunca", siglos de literatura y religión no lo han dicho, o al menos yo no lo encontré nunca, ni fue oído demasiado. Y sin embargo, una nueva tozudez me habita, esto incipiente que de tanto en tanto me es dado percibir, esta pequeña llamita trémula, siempre a punto de apagarse, esta intuición inasible, deseo con toda mi alma transmitírsela a Manuel y ahorrarle caminos vanos en su crecimiento.

Fotografía: Chema Madoz

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