De dónde me vino la idea

Lo de "cada día una frase" me lo inspiró Eduardo Abel Giménez, un escritor que me gusta mucho. Durante el 2014,  Eduardo publicó cada día una imagen con una frase en el blog "el día D" y ahora en el 2015 publica "Un libro por día", manteniendo esa misma idea de regularidad diaria que me inspiró anteayer. Los días D de Eduardo acompañaron y mejoraron mi 2014 y lamenté que no siguiera en 2015.
Ahora bien, ayer, chusmeando de nuevo el blog, me di cuenta de que a fin de año dejé de mirar el día D pero el blog siguió activo. Recordé algo que había olvidado: Eduardo abandonó su tarea el 31 de diciembre pero le pasó la posta a Juan Pablo Luppi (a quien yo nunca había leído). A mí se me había ocurrido que lo que hiciera Juan Pablo no me iba a gustar tanto y dejé de mirar, pero el blog siguió adelante, y ayer encontré mes y medio de entradas del 2015. Y me encantó lo que viene haciendo Juan Pablo. Me sentí idiota por mi prejuicio y contenta por leer todo junto. Me gustó tanto que se lo dije inmediatamente. (La magia del feisbuc es que casi todas las personas vivas que admiro están ahí, al alcance del diálogo. Así que ya ven, me tenté de nuevo por lo abominable a pocas horas de haberlo proclamado.) Y coincidencia de coincidencia: al final de la segunda entrada del año, he aquí lo que propone Juan Pablo:

Somos particularmente malos para lo exponencial; nuestro cerebro no sabe qué hacer con esas cosas. Los hijos crecen antes de darnos cuenta, el aire se llena de libélulas, la casa se nos cubre de enredaderas y no vemos las potencias ocultas. Con suerte, aprendemos a identificar lo exponencial como para encender una lucecita de alarma; pero nos cuesta horrores imaginar los abismos detrás de los números.

Tampoco somos particularmente buenos para los procesos que se limitan a sumar. Las sumas acumuladas escapan rápidamente de nuestra vista, para alegría de los vendedores en cuotas y desesperación de los comunicadores del cambio climático. Somos, si no ciegos, bastante miopes frente a lo paulatino.

La propuesta, estimados e hipotéticos lectores, es aprovechar esta miopía.  Les propongo lo siguiente: escriban hoy una palabra por el día de ayer (la mía fue "Mayonesa.") y dos por el día de hoy. Mañana tocará escribir tres, y cada día una más que el día anterior. Si logramos mantener el ritmo, a fin de año habremos escrito 182·366 + 183 = 66.795 palabras. Una novela corta, vamos.

¿Será posible? ¿Se atreve alguien? Yo voy a hacer la prueba, que para eso son los inicios de año, para proponerse rarezas. Los que no se atrevan, siempre pueden jugar al Writer.

Basta de cháchara. Nos vemos en diciembre, novela en mano.


Y hoy descubrí algo más: el día D. no fue creación de Eduardo, sino de Natalia Mendez, quien lo llevó adelante durante todo el 2013, y quien en 2010 empezó otro blog, "Una palabra por día", continuado ya por varios en los años siguientes. He aquí la propuesta de Natalia:

Encontré la idea en el boletín de Susan Kapuscinski Gaylord, que proponía a principios de 2009 hacer un Word a Day Journal para los que no podían llevar un diario de otro tipo porque nunca podían mantenerlo actualizado. Una palabra por día es una meta modesta pero también es un gran desafío. En el último boletín del año lo recuerda por si alguien quiere empezar el proyecto en el 2010. Así que aquí me ven. Ella enseña unos cuadernitos muy sencillos y una caja de cartón reciclado, a mí me dieron ganas de hacer unos cuadernos un poco más elaborados, así retomo mi práctica de encuadernación. Aprovecho estos últimos días del año, pongo manos a la obra y a partir del 1 de enero los invito a compartir su palabra del día.

La idea, entonces, es elegir una palabra por día, y además de anotarla en el cuadernito correspondiente, la voy a compartir en el blog. Y no hay más reglas que esa. Aclaro —por si alguien necesita más aclaraciones—: valen palabras inventadas, palabras en otro idioma, palabras olvidadas, palabras copiadas, palabras recicladas, palabras nuevas, palabras que suenan bien o que suenan mal, la palabra que vaya trayendo el día, bah.


Todo apunta a la regularidad diaria. ¿Podré mantenerla? Por lo pronto, esta es la entrada de ayer, que no tuve tiempo de escribir, así que no empiezo bien (pero ya tengo pensada la de hoy, y en cuanto pueda la escribo).

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