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Finales II

Volvió a mi cabeza el Soneto de Separaçao de Vinicius de Moraes:

Soneto De Separação
Vinicius de Moraes
Composição: Vinicius de Moraes /
Antonio Carlos Jobim

De repente do riso fez-se o pranto
Silencioso e branco como a bruma
E das bocas unidas fez-se a espuma
E das mãos espalmadas fez-se o espanto

De repente da calma fez-se o vento
Que dos olhos desfez a última chama
E da paixão fez-se o pressentimento
E do momento imóvel fez-se o drama

De repente não mais que de repente
Fez-se de triste o que se fez amante
E de sozinho o que se fez contente

Fez-se do amigo próximo, distante
Fez-se da vida uma aventura errante
De repente, não mais que de repente


Soneto de la separación

De repente la risa se hizo llanto,
silencioso y blanco como la bruma;
de las bocas unidas se hizo espuma,
y de las manos dadas se hizo espanto.

De repente la calma se hizo viento
que de los ojos apagó la última llama,
y de la pasión se hizo el presentimiento
y del momento inmóvil se hizo el drama.

De repente, no más que de repente,
se volvió triste lo que fuera amante,
y solitario lo que fuera contento.

El amigo próximo se hizo distante,
la vida se volvió una aventura errante.
De repente, no más que de repente.

Versión de César Conto

que llegó a mi vida muchos años atrás en la versión musicalizada por Tom Jobim con Elis Regina (y por lo tanto es esta versión la que resuena siempre en mi cabeza):



pero buscando la versión de Tom & Elis encontré este archivo maravilloso en el que se escucha a Vinicius recitando el poema y luego a Tom Jobim musicalizándolo, en una versión muy semejante a la que hace con Elis pero sólo él con un piano:



Me quedé pensando en lo que describe, tal como lo entiendo: el momento en que de golpe se abre un abismo ante nuestros pies, que nos aleja de lo conocido, porque el amor ya no es amor, el amigo ya no es amigo, y nos exilia. Un momento de "muerte súbita" de la relación. Insperadamente lo que era ya no puede seguir siendo. Como un tajo en la carne. Un desgarro. Es tanto el dolor que perdemos conciencia del tiempo, y ese instante brutal nos parece eterno: nada puede venir después de él, nada importante hubo antes de él.

He visto momentos así. Y he visto también la "muerte súbita" de la relación recuperarse y transformarse en una lenta agonía que puede durar años. Pensando en esto me acordé de lo que dije hace poco sobre los finales de las narraciones que nos rodean, porque en este poema lo que está reflejado es un momento: el impacto de la conmoción, en toda su hondura y desesperación. Pero la vida continúa, y sobrevivimos a las conmociones (mejor o peor, pero sobrevivimos). Este poema me golpea porque es puro instante, el golpe mismo de la conmoción, descrito en extenso y en profundo: nos atrapa, no hay más que eso, no hay escapatoria, nos congela.

Afortunadamente el poema se termina, la canción se acaba y seguimos vivos.

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