Estoy viva

Sigo feliz. Y me acordé de este poema que me acompaña desde hace tantísimos años, que siempre me fascinó por su simpleza y su potencia, me transmite toda la libertad, el placer, la entrega y la humildad de sentirse pleno sin estridencias. Ahora me volví a acordar de él, porque me siento así, inmensamente feliz, radiante, y simplemente VIVA.

Como ya dijimos, el día en que el Australántropo o alguno
de sus congéneres llegó a comunicar, no sólo una experiencia
concreta y actual, sino el contenido de una experiencia
subjetiva, de una “simulación” personal, nació un nuevo
reino: el de las ideas.
JACQUES MONOD,El azar y la necesidad

EL SALTO
Cuando salté por la ventana el cielo estaba azul
y tenía adentro de mí una fuerza que era grande como la de un gigante
con el pecho increíblemente henchido como una vela en el viento
.......Nadie es claro hubiera sospechado que volaría a pesar de eso
aunque yo en mi interior estaba seguro
...................................No fue como pudieron pensar un
suicidio más sino un vuelo más porque aquella fuerza iba a romper
la gravedad
..............además desde chico soñaba que volaba (problema que dejo
............................................................en manos de los psiquiatras)
Así cuando mi cuerpo flotó empecé a mover los brazos
delicadamente y me fui hacia los techos rocé las antenas de televisión
y traté de perderme entre las casas para no causar sobresaltos a nadie
iba volando como un chico en un campo de amapolas
pero de pronto sentí que la fuerza se terminaba
y que ya había dado mis vueltas previstas
............................................................Aquella alegría aquella felicidad
habían dado su máximo esplendor en el cielo entonces volví y entré porla ventana
y aquí estoy otra vez en mi escritorio frente a esta máquina
contándoles cómo sucedieron las cosas que hoy los diarios comentan
como un número raro del circo como una prueba de fuego para la fuerza
de gravedad al fin abatida
...................siendo que igual me hubiera podido parar arriba de una silla
y extendiendo los brazos decir solamente a todos
..................................................................... “estoy vivo”.

Alfredo Veiravé

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