Repentina Primavera

Me estuve acordando de los interruptores de luz que había cuando era chica, ésos que estaban formados por una placa de plástico blanco rectangular con dos agujeros para pasar los tornillos que tenían su cabeza también de plástico blanco cuadrada, con otro agujero rectangular por donde aparecía el interruptor propiamente dicho, una pieza negra con forma de cuña, digamos, que se movía para arriba o para abajo con rigidez mecánica y casi casi hacía ¡clac! al cambiar de posición. Antes eran los únicos que existían (con sus variantes, por ejemplo: dos o tres agujeros para las piezas negras sonoras) y ahora ya no se ven por ningún lado. Eran lindos, o ahora me parecen lindos porque me hacen acordar a mi infancia.

Me acordé de ellos porque me invade la sensación de que existe uno así en algún lado que es el que enciende la Primavera, porque la misma semana en que hubo un temporal de nieve fenomenal, que cortó carreteras y tiró abajo postes de electricidad dejando muchas gente sin luz, agua, calefacción, etc, la misma semana a los pocos días resplandecía el Sol y explotaban brotes verdes, flores de todos colores y mariposas. Cosa de locos, la verdad. (No describí la nevada porque cosa curiosa: ¡en mi pueblo la nieve no cuajó! Estaba nevado todo alrededor, pero nosotros no). Tengo fotos de la primavera incipiente, en cuanto pueda las subo.

Los arbolitos de nuestra cuadra, por ejemplo, en dos días se llenaron de flores rosadas que ocupan toda la copa. E inmediatamente se dedicaron a perderlos, alfombrando la vereda. Uno de estos días cuando abrí la puerta a la mañana para ir a trabajar me encontré con una alfombra rosada a mis pies, y tuve la sensación de que me había casado! Parecían pétalos tirados a los novios en una fiesta campestre.





Ilustraciones: Juan Marchesi para La niña que iluminó la noche de Ray Bradbury.

1 comentario:

Obnebur dijo...

la primavera vino a cubrir de petalos tus pasos