Esta casa es un frutería

Esta casa tiene dos "jardines": el de la entrada, que no es estrictamente un jardín, pero está lleno de plantas, y el de atrás; más la vid que se prolonga por todo el pasillo lateral uniendo los dos jardines. Contando sólo las especies alimenticias, nuestros jardines nos han provisto hasta ahora de cerezas (muy pocas, sobre todo las ganas), aceitunas (muchísimas el primer año, el siguiente picadas por no sé qué bicho), uvas (muchísimas el primer año, el siguiente muy pocas) y nísperos (muchísimos siempre, más de los que podemos juntar y comer).

El invierno anterior a que nosotros nos mudáramos a esta casa, heló. Heló tanto, según nos dijeron, que los limones del limonero de la entrada también se helaron y quedaron duros como piedras. En consecuencia el dueño de casa cortó las ramas secas del limonero y dejó sólo su tronco pelado sobresaliendo unos 30 o 40 cm de la tierra. Con el tiempo le surgieron ramas, cada vez más altas y más llenas de hojas, y este año por primera vez dará limones! Al menos eso entiendo, porque se le ven unos diminutos y verdes limoncitos bebé entre las hojas.

Pero lo mejor de este año es el damasquero. Con él pasó algo parecido a lo del limonero: cuando llegamos sólo se veía un tronco amputado y unas ramas novatas, largas y enclenques... y con el tiempo creció, creció tanto que este año se llenó de damascos, tantos que finalmente hoy los recogimos y como no lograríamos comerlos antes de que se pudrieran, hicimos dulce. ¡Qué delicia! Será que hace mucho que no hago dulce, no sé, pero me parece el mejor dulce que hice en mi vida, ¡está alucinante! tres frascos grandes de un dulce de color miel, con un sabor de goloso glorioso, sólo fruta y azúcar y nada más... ¡qué placer!


Delicias de damasco
albricias de albaricoque

nísperos de las Hespérides
limones como soles
uvas como lunas
olivas divinas.

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