Por el mismo precio hago una propuesta que ayudará a reducir el calentamiento global (como la campaña en contra de las lámparas incandescentes de Greenpeace) y también favorece la armonización del universo, por lo menos en el rinconcito en que nos toca vivir (grande yo! en cualquier momento me pongo el turbante! y que sea verde!)
Mi propuesta: que en cada casa, después de hacer las cosas más importantes de la jornada, en el rato que queda antes de irnos a dormir, apaguemos todas o casi todas las luces electricas y nos iluminemos con velas. Además de reducir el consumo de electricidad, la incandescencia de la lamparita, etc, disfrutaremos de la hermosa luz de las velas, tan amigable, con su pequeña llama movediza, viva, tan tierna ella, y seguro que pacifica y armoniza, y nos prepara mejor para irnos a la cama (solos o acompañados, como sea, nos prepara mejor).
Esta propuesta la hice sin analizarla en profundidad, quiero decir: no averigüé si el aumento en el consumo de velas provoca un desajuste ecologico por culpa del aumento de la parafina en el medio ambiente o algo por el estilo. Apenas se me ocurrió, la comparto con ustedes. Dejo a algún otro el análisis de sus consecuencias a gran escala. Como no creo tener tanto poder de convocatoria, me permito sugerir a quien me lea que encienda velas en su casa a la noche y disfrute lo que pasa.
Foto: gentileza Obnebur.