Escuchen, se me ocurrió un chiste: ¿Saben qué es un "dominique"? Un almanaque que sólo tiene domingos.
Escuchen este chiste: ¿qué es el gasoil? ¡Un gas oil! (soy su madre pero no lo entendí).
Ruben y Manuel estaban mirando un folleto de viajes ridículos, de esos que consisten en viajar un día en ómnibus, tener una mañana de paseo turístico, soportar una tarde de reunión donde intentan vendernos cosas, otra mañana de compras y otro día de regreso en ómnibus. Una de las rutas promocionadas se titulaba "la ruta del Jamón Ibérico" y la foto alusiva era un retrato de dos vigorosos cerdos negros, ilustrando el concepto de que un chancho es básicamente un jamón que todavía camina por sus propios medios. A todo esto Manuel dijo: Cazar chanchos es malo para la salud de los chanchos.
If I were a swan, I'd be gone. If I were a train, I'd be late. And if I were a good man, I'd talk with you More often than I do.
If I were to sleep, I could dream. If I were afraid, I could hide. If I go insane, please don't put Your wires in my brain.
If I were the moon, I'd be cool. If I were a book, I would bend for you. If I were a good man, I'd understand The spaces between friends.
If I were alone, I would cry. And if I were with you, I'd be home and dry. And if I go insane, And they lock me away, Will you still let me join in the game?
If I were a swan, I'd be gone. If I were a train, I'd be late again. If I were a good man, I'd talk with you More often than I do.
Casi por casualidad tuvimos un fin de semana muy pinkfloydesco: el viernes vimos un documental sobre Syd Barret y Pink Floyd y el sábado vimos el documental de Classic Albums sobre The Dark Side of the Moon. Me quedé super bien después de ver todo eso (lástima que un percance doméstico opacó rápidamente el bienestar, pero estoy tratando de recuperarlo) y con muchas ganas de volver a ver la película de Pink Floyd Live in Pompeii al día siguiente, pero prevalecieron otras necesidades y todavía no la volví a ver.
Fue super estimulante ver y escuchar todo eso, me limpió el alma. Me quedaron grabadas muchas cosas que dicen ahí, por ejemplo cuando Roger Waters cuenta que su madre estaba "obsesionada con la educación" y pensaba que la infancia y la adolescencia simplemente son etapas de "preparación para la vida", y que él, en la época en que hiceron ese disco, de golpe se dio cuenta de que "la vida ya había empezado", que en cualquier momento podemos tomar las riendas de nuestras vidas y hacer lo que queremos, y que esto fue una gran conmoción para él. Y más adelante expresa una teoría radicalmente opuesta a la de su madre: piensa que cada uno está marcado por su temprana infancia, que todo el dolor que hemos sentido y todo el amor que hemos recibido en nuestros primeros 5 o 6 años de vida nos acompañan para siempre y determinan nuestra forma de ser. (¿Será por eso que me cuesta tanto modificarme?)
Hoy me acordé de algo que dice David Gilmour en Classic Albums. Después de escuchar tantas personas contando lo mucho que trabajaron haciendo ese disco, Gilmour dice "Me gustaría ser una persona que se sienta en un sofá y escucha por primera vez The Dark Side of the Moon de un tirón" y con una sonrisita tímida agrega: "yo no tuve esa oportunidad".
Por supuesto, sobreviene la obviedad de pensar en los miles o millones de adolescentes rockeros fans de Pink Floyd que flashearon la primera vez que escucharon el disco de un tirón, cuántos de ellos darían su vida por ser David Gilmour; pero más allá de eso, me puse a pensar en el sentido de lo que dice Gilmour, y que lo mismo le pasa a cualquier creador con su obra, sobre todo cuando es una obra muy elaborada. Por ejemplo, ningún novelista puede sentarse a leer su novela como si fuera un lector cualquiera que la lee por primera vez.
Años atrás descubrí que no soy novelista, me dije entonces, por "una cuestión de aliento". Escribo (escribía, mejor dicho, al menos de momento) poemas en estado de trance, conectada con algo que no se puede ver, en cierto sentido conteniendo la respiración, expectante. Se pueden escribir poemas en estado de trance y también cuentos, y obras místicas, y probablemente ensayos filosóficos breves, pero no se puede escribir novelas. Las novelas requieren planificación, saber qué va a pasar, ser uno el que conduce a los personajes a donde deben ir, y no ser uno el conducido por lo inasible. Vendría a ser lo mismo: se pueden componer canciones en estado de trance, pero no sinfonías. Si intentamos permancer en trance conteniendo la respiración todo el tiempo necesario para escribir una novela corremos el riesgo de no saber cómo volver, o bien morir asfixiados.
Hoy me acordé de Gilmour y pense: tal vez por eso me gusta tanto escribir en mi blog, tal vez por esto amo lo fragmentario. Porque cada entrada que escribo es breve y no va a ninguna parte, cada una es algo en sí misma, tan poco importante como una gota de agua, y como gotas a lo sumo operan por acumulación, diríamos, pero mantienen incluso para mí algo de la frescura de lo instantáneo, de lo inesperado, y puedo releerme, reencontrarme, y reconfortarme con ellas.
Eclipse
All that you touch All that you see All that you taste All you feel. All that you love All that you hate All you distrust All you save. All that you give All that you deal All that you buy, beg, borrow or steal. All you create All you destroy All that you do All that you say. All that you eat And everyone you meet All that you slight And everyone you fight. All that is now All that is gone All that's to come and everything under the sun is in tune but the sun is eclipsed by the moon.
"There is no dark side of the moon really. Matter of fact it's all dark."
A Manuel le gustan todos los sistemas de medición y hacer cálculos pasando de una medida a otra.
Días atrás inventó el tonémetro, que es la palabra que usa para definir una medida de 1.000 kilómetros; y pocos días después el quintámetro, para definir 500 kilómetros.
Algo que me gusta mucho de Manuel además de su capacidad para crear es que inmediatamente pone en uso sus creaciones, y así, apenas inventado el tonémetro nos leyó un libro de geografía y automáticamente mientras leía tradujo los 10.000 km mencionados por 10 tonémetros; y siguió usando la palabra estos días.
Supongo que ésa es la marca de un gran creador, no sólo la capacidad de crear sino la absoluta fe en el valor de sus creaciones.
Algo de lo que carecemos sus dos progenitores, por lo menos así lo parece. Fotrografía: Martin Waugh's Liquid sculpture.
Me había olvidado de esta canción. Volvió a mí por casualidad, y me dije ¿cómo no la subí al blog? Encontré este video que está muy bueno, me gusta la canción, y tiene toda la fuerza de lo que significa "la gota que rebasa el vaso". Una simple gota puede ser la diferencia entre soportar o no soportar más.
Inspirada en la obra griega Medea, la trama de Gota de agua se inicia en un complejo habitacional del bajo Rio, la "Villa del medio día" cuando Jasão, tras componer un samba que se vuelve famoso en las radios, abandona a su mujer Joanna y a sus dos hijos por Alma, hija del propietario. Pero Joanna no se conforma y planea la venganza. La obra de teatro musical Gota d'agua fue escrita por Chico Buarque y Paulo Pontes en 1975. Esta versión de la canción es del álbum que Chico grabó en vivo con Maria Bethania.
Gota d'água
Já lhe dei meu corpo, minha alegria, Já estanquei meu sangue, quando fervia, Olha a voz que me resta Olha a veia que salta Olha a gota que falta, pro desfecho da festa Por favor Deixa em paz meu coração Que ele é um pote até aqui de mágoa E qualquer desatenção, faça não, Pode ser a gota d'agua, Deixa em paz meu coração, Que ele é um pote até aqui de mágoa, E qualquer desatenção, faça não, Pode ser a gota d'agua ! Já lhe dei meu corpo, minha alegria, Já estanquei meu sangue, quando fervia, Olha a voz que me resta Olha a veia que salta Olha a gota que falta, pro desfecho da festa Deixa em paz meu coração Que ele é um pote até aqui de mágoa E qualquer desatenção, faça não, Pode ser a gota d'agua
Música: Gota d'água Autoria: Chico Buarque de Hollanda Año: 1975
El infierno de los vivos no es algo que será, hay uno, es aquel que ya existe aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Dos maneras hay de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de no verlo más. La segunda es riesgosa y exige atención y aprendizaje contínuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar, y darle espacio.
Palabras de Marco Polo a Kublai Kan, escritas por Italo Calvino en Las ciudades invisibles.
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