"Te voy a contar un chiste que inventé yo, muy cortito: ¿cuántos meses pueden entrar en un mes, en el interior de los meses? ¡Cero! Porque no puede haber un mes adentro de los meses. Es un chiste, ¿no? porque es muy divertido."
Hace muchos meses, casi un año, dieron un ciclo de cine de animación en el pueblo y fuimos con Manuel las tres veces. Había muchas películas lindas, pero las que mejor pudimos recordar fueron unas tituladas Contes celestes de David Gautier e Irene Iborra Rizo. Son una serie de películas protagonizadas por el Sol o la Luna o las Nubes, quienes desde su altura celeste se alegran o entristecen por las cosas que pasan en la Tierra y en el Mar, y cuando algo no les gusta, intervienen. Las pudimos recordar porque vimos las cinco o seis que existen, y gracias a ver repetida la presentación tantas veces y a que el nombre de los autores es más fácil de recordar para mi mente latina que un nombre polaco o checoslovaco, al volver a casa pudimos buscar autores y obra en internet. Son muy lindas, y acá les dejo una de muestra.
"me alegro que te sientas feliz en tu casa, con tu gente y en ese lugar, sigo leyendo tu blog, que suerte que lo hiciste!!!! te quiero y extraño, me voy a dormir, mañana vuelve la rutina de las 7 oclc!! bestotes fuertes.
El infierno de los vivos no es algo que será, hay uno, es aquel que ya existe aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Dos maneras hay de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de no verlo más. La segunda es riesgosa y exige atención y aprendizaje contínuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar, y darle espacio.
Palabras de Marco Polo a Kublai Kan, escritas por Italo Calvino en Las ciudades invisibles.
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