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Agua viva

En general no hablo acá de los libros que leo, pero en este caso lo voy a hacer. Para mi cumpleaños me regalaron Agua viva de Clarice Lispector y aluciné con el libro. A Clarice la conocía de nombre pero no había leído casi nada de ella, y este libro me partió la cabeza. Consigue transmitir muchas intuiciones mías que consideraba inexpresables en palabras. Ella logra expresarlas porque lo que hace con el lenguaje es extraordinario, lo moldea como un escultor moldea arcilla, lo usa como materia prima para otra cosa, no para el uso cotidiano ni para el uso narrativo, por eso todo el libro me parece poesía. Y me gustaría decir más cosas sobre él, cuando pueda volveré. Ahora me espera La hora de la estrella, también regalo de cumpleaños.

Club de Amantes del Jacarandá

El año pasado, cuando llegó la primavera y volví a disfrutar después de 11 años la maravilla de los jacarandás florecidos, lo comenté en el feisbuc, y como muchos amigos comentaron que a ellos también les gustaban, nombré por primera vez al Club de Amantes del Jacarandá.
Este año, con el retorno del lila jacarandino, en vez de hacer un simple comentario en el feisbuc se me ocurrió hacer la página del Club.  Armé la página con las pocas cosas que tenía hasta el momento (dos canciones, tres poemas y algunas fotos) y le sugerí a mis amigos que la miren, sin ninguna idea concreta sobre cómo continuar.
Resultó que un contacto del feisbuc (que corresponde a un grupo de narración oral una de cuyas integrantes es mi amiga bibliotecaria de Córdoba) se entusiasmó más que yo y empezó a subir fotos y fotos al Club. Nos escribimos y así me enteré de que la que subía las fotos era otra integrante del grupo a quien no conozco en persona. Le propuse hacerla coadministradora del Club para que pudiera subir las fotos como el Club mismo, y aceptó. Así que casi desde el comienzo somos dos subiendo jacarandeces.
No sé qué habría pasado con el Club si no hubiera encontrado una acompañante. Probablemente habría subido unas pocas cosas más, tal vez las habría comentado con algún amigo, y listo. Pero mi copiloto subía unas cosas tan bonitas tan a diario que me estimuló a mí a subir más cosas. Me convertí en una cazadora de jacarandás: iba por la ciudad y donde encontraba alguno le sacaba todas las fotos que podía, para después subirlas al Club. He aquí algunas de las que saqué: 




Con el entusiasmo mutuo el Club creció rápidamente en contenido y en participantes. Pude ver con mis propios ojos cómo funciona la difusión en el feisbuc: poco antes de cumplir un mes ya teníamos 100 seguidores, la mayoría desconocidos para mí, y es agradable ver que lo que nos gusta también le gusta a más gente que no conocemos para nada.
La gran maravilla fue ver que una de estas seguidoras es una escritora francesa especialista en lectura que mi partenaire y yo admiramos mucho. Confieso que cuando vi el "me gusta" de Michèle Petit me emocioné y me conmocioné. Es increíble ver que algo que uno empieza en un rincón del mundo, porque sí, de la nada, por darse un gusto, tiene tantos adeptos y puede llegar tan lejos, llegar incluso a alguien que admiramos.

La cuarta dimensión según Manuel

Estábamos escuchando en vivo un concierto audiovisual de música electrónica experimental (más cercano a un laboratorio sonoro, un taller mecánico o una mesa de disección de sonidos que a un recital de Kraftwerk –música que Manuel ama–, por lo cual cuando el compositor amigo de Rubén le preguntó a Manuel: "¿Te aburriste mucho?" Manuel contestó lo más diplomáticamente que pudo "Y... un poco..."). En medio del concierto Manuel me dice:

"Yo creo que la cuarta dimensión es la sensación."

Me pareció brillante, hermosísimo, empezaron a desplegarse delante de mí imágenes con esta idea, preguntándome cómo siente Manuel para decir eso tal como yo lo había entendido, cuando Manuel siguió hablando y me di cuenta de que estaba pensando en el cine 3D y el cine 4D, que la "cuarta dimensión" de la que hablaba no era la misteriosa cuarta dimensión de mi infancia cienciaficticia, tan amante del año 2000, los viajes temporales intergalácticos y la cuarta dimensión misma que era entonces algo así como las puertas de la percepción, algo parecido al final de 2001 Odisea espacial o vaya uno a saber qué; Manuel estaba pensando en una sala de cine y cómo sería una película en 4D: ¿los espectadores sienten cosas mientras miran la película, huelen perfumes, algo se mueve...? Me gusta más mi interpretación sinestésica (pero sin su frase no se me habría ocurrido). Se ve que soy de una generación que obtenía más de su propia imaginación que de la tecnología.


Reivindicación de la amnesia II

Tiempo atrás (en noviembre del 2010)  desarrollé el tema de la memoria: cómo reconocer que ya no tengo la fabulosa facilidad para recordar que tenía antes primero me shockeó, después me angustió, y finalmente me alivió. Vuelvo al tema porque vengo sintiendo que aligerarse de recuerdos (como un montgolfier que tira lastre para seguir subiendo) no solo es recomendable: en mi caso, es imprescindible. Tal vez no lo sea para quienes los recuerdos son meras informaciones, pero sí para quienes, como yo, los recuerdos pueden ser evocaciones magdalénico-proustianas envolventes y embriagantes. Imposible nadar mucho rato en té de Proust con magdalenas desechas flotando alrededor sin ahogarse. Se impone dejar escapar a los recuerdos, no retenerlos sino alentarlos en su viaje, sobre todo cuando hemos logrado acumular unos cuantos años. Caso contrario nos encontramos conviviendo en forma simultanea con todos los "yos" que fuimos a lo largo de los años en forma sucesiva...


Fotografía: Matthieu Ricard.

Mi cuarta modesta contribución a la Paz Mundial: Ukelele Peace!!!

 ¡ ¡ ¡ ¡ T E N G O    U K E L E L E E E E E E E ! ! ! ! 

¡¡¡¡GRACIAS Barbara y Hernán por hacerme feliz !!!!! ¡Estoy tan exaltada! ¡Mi segundo instrumento propio mío desde la flauta dulce de la primaria! ¡No entro en mí de gozo!

Por lo tanto disolví la oenegé unipersonal que había creado para conseguir mi ukelele, llamada "Ukelelistas sin ukelele" y ahora tengo en mente una nueva. Todavía no tengo claro el nombre, de momento uso el nombre que sugirió Rubén, pero acepto más sugerencias.

El objetivo de mi nueva oenegé es fomentar la paz mundial con ukeleles basándome en que tocar el ukelele trae la felicidad, y que si cada político y otras malas yerbas se dedicara a tocar el ukelele, el mundo andaría mucho mejor... por lo menos tendrían las manos ocupadas y no podrían firmar decretos aberrantes, leyes estúpidas o acuerdos deshonrosos, entre otras cosas... Vendría a ser como una continuación de la campaña "Bellotas por la paz" de John y Yoko, pero con ukeleles.



Supongo que los fabricantes de ukeleles financiarían mi oenegé encantados, pero entonces dejaría de ser oenegé porque aceptaría fondos de empresas privadas... ¡qué lío! ¡No pasé del breinstormin incial y ya necesito un asesor contable! Tendría que hacerme famosa y rica para poder financiar mi proyecto por la paz yo sola... pero si tuviera dinero lo repartiría entre los pobres del mundo para no ser capitalista... en fin, estoy en un brete. Mejor toco el ukelele y dejo la paz mundial para otros.


 A todo esto....  miren el archivo de Acorn Peace en Imagine Peace y podrán ver la carta que la Presidencia de la Nación Argentina envió a John y Yoko agradeciendo las bellotas recibidas: una joyita. Como dijo Moxi: " El texto es imperdible, sobre todo la despedida. "... hace propicia la circunstancia para expresarles las seguridades de su consideración más distinguida... ". Una excelente fórmula para rellenar dos renglones con la nada misma."

Manuel dijo (recopilado por Rubén)

hoy cuando veníamos en la 4x4 del amigo de...
Ruben Botas
hoy cuando veníamos en la 4x4 del amigo de Juan por la Panamericana. Manuel solito en el asiento de atrás de repente de
la nada dice:
Manuel: ...las mujeres siempre se sorprenden...
Yo: ¿Por qué decís eso Manuel?...
Manuel: ...porque son WOW men!
es un genio.

¿Qué más se puede pedir?

En la Universidad de la Vida, como la llaman algunos, uno se anota en una materia y termina cursado otra. En mi actual etapa porteña por un lado estoy aprendiendo cosas que tienen que ver con mi núcleo psíquico más profundo e íntimo, y al mismo tiempo estoy aprendiendo a vivir como trabajadora free lance, algo nuevo y desestructurante para mis hábitos de empleada. Siempre me sentí más cómoda con un sueldo a fin de mes y con un horario a cumplir porque eso implica que fuera de ese horario puedo olvidarme del trabajo. Al volver a Buenos Aires me puse a buscar de todo, tanto trabajo fijo como temporario, y fueron apareciendo trabajos puntuales. Al principio me angustiaba no saber qué vendría cuando terminara el que tenía entre manos, pero debo reconocer que desde que llegué a Buenos Aires siempre tuve algo para hacer, y que siguen apareciendo cosas una tras otra. Podría empezar a relajarme, ¿verdad? Ahora me lo tomo como una nueva enseñanza, al fin y al cabo es otra cosa más en el camino del Zen y de vivir el momento presente.

Hace un año que colaboro en un libro de arte sobre muebles barrocos peruanos, leí un libro de Eudeba sobre derecho internacional de 800 páginas, escribí 8 cuentos para una colección infantil, ordené la biblioteca de una psicóloga gestáltica, diagramé el libro de actas del Congreso de Filosofía Analítica Latinoamericana, estoy tipeando un libro de filosofía, me pasaron un nuevo libro de derecho, y lo mejor de todo: la semana pasada me llamaron de Paidós para corregir un libro, y como se trata de una reimpresión, no de una obra inédita, da la casualidad de que el libro yo ya lo había leído por placer por mi cuenta y me había gustado mucho! Ahora lo leo por segunda vez, nuevamente con placer, y encima me pagan, ¿qué más se puede pedir? ¡El sueño del pibe!

Y por si esto fuera poco... ¿saben de qué libro se trata? Chachán chachán... música de suspenso... redoble de platillos... luces misteriosas... un poco de humo a la izquierda... ¡estoy releyendo Free Play de Stephen Nachmanovitch! ¡Mi viejo y querido amigo Stephen, de quien tanto hablé en El tintero y a quien nombré, sin ir más lejos, en mi entrada anterior! ¡Y lo releo después de haberme enamorado de un ukelele, cuando si todo va bien mi ukelele está en este momento flotando hacia mí! Acabo de enterarme de que nuestra amiga que viajó pudo comprar el ukelele que le encargamos, así que ¡¡tendré ukelele!! Y gracias a los alientos de Nachmanovitch (salteandome alegremente los comentarios de su amigo agreta) me lanzaré a tocar mi ukelele como un niño y seré feliz!!! ¿Qué más se puede pedir?




Les dejo una frase de mi amigo Stephen sobre el agua que había pasado por alto en la primera lectura, pero es muy hermosa y cuentogotística:

Cuando los demonios de la confusión y la sensación de estar invadidos nos atacan, a veces es posible aventarlos ordenando el lugar. Si se siente realmente perturbado, pruebe esto: despeje totalmente la mesa de trabajo. Pula la superficie. Llene de agua un sencillo vaso de vidrio y póngalo sobre la mesa. Y luego simplemente siéntese allí y contemple el vaso de agua. El agua será el modelo de la tranquilidad y la claridad de la mente. A partir de una mente clara, las manos y el cuerpo comienzan a moverse, simples y fuertes. 

 Fotografías: Rubén Botas.


Una anécdota más sobre Free Play: cuando lo leí por primera vez vivía en Catalunya. Me había enterado de que existía este libro por recomendación de un amigo, y lo pedí en la Biblioteca Pública del pueblo. Lo rastrearon en el Sistema de Lectura Pública de Catalunya y encontraron un solo ejemplar que enviaron a Besalú y, como se ocupó de destacar Joan, el bilbiotecario del pueblo, era una edición argentina, de Paidós argentina. Joan estaba emocionado y a mí me pareció significativo que fuera un libro argentino. 

¡Uh, qué lele!


Después de una semana de tocar el ukelele todos los días, con Rubén enseñándome cómo poner los dedos para tocar acordes y cómo rasguear, una noche me lancé a improvisar lo que sintiera, y fue maravilloso. Enorme placer, dejarme llevar, plenitud, comunión con el instrumento, como si el ukelele tuviera una voz que yo pudiera oír, y mis dedos sobre sus cuerdas intentaran hacer audible esa voz. Indescriptiblemente maravilloso.
Rubén me grabó y se emocionó, me dijo que era muy bello lo que había hecho. Me pareció asombroso porque era todo informe. Y me dijo algo que me pareció muy gráfico: "La música con estructura es como la pintura figurativa, la música sin forma es como la pintura abstracta".
Probablemente haya sido esta idea de Rubén la que me inspiró cómo ilustrar mi improvisación.
Si el amigo agreta de Nachmanovitch (el que mencioné en El tintero) se entera de que divulgo una improvisación musical cuando oficialmente "no sé" tocar el ukelele, me imagino lo que diría. Lo único que puedo decir es que no le eche la culpa al bueno de Stephen,  yo habría hecho esto igual incluso sin leer su libro.
El video es totalmente rudimentario, pero me gusta. Teniendo en cuenta las herramientas que hay ahora para hacer animaciones y efectos especiales, lo que hice es comparable con dibujar la arena húmeda con un palito o mancharse las manos y dejar nuestras huellas en la pared de una gruta.

Surfing is spiritual

Días atrás, mirando el canal de iutub de Paul McCartney, encontré este video acuático:



y de él me fui al cineasta que lo hizo, y descubrí algo impactante:


Me encantaría ver este película, suena muy interesante. Surfear debe de ser una experiencia extraordinaria.
Me hace acordar un texto maravilloso de A. R. Ammons, en cuanto tenga un momento lo subo.