Me acordé de las lombrices.
Levantábamos las piedras grandes (¿lajas?) que formaban un camino sobre el pasto y encontrábamos la tierra negra y húmeda y las lombrices. Me gustaban. Tan vivas y cercanas, y nadie las veía. Me decían que eran buenas, que hacían bien a la tierra.
Me acordé de cómo se movían.
LIBROGS - Mis libros en el éter informático
Me expando en la ué como gayeta en el agua
Por qué es nociva la preocupación
Los consejos acerca de la futilidad de la preocupación están tan difundidos que probablemente todos alguna vez hemos recibido alguno. Por ejemplo:
o este que tildan de chino (porque trasunta sabiduria milenaria, un atributo que, como todos sabemos, es chino):
o este otro, con cariz matemático:
Como vemos, todos remarcan la irrelevancia e ineficacia de la preocupación. Lo que me interesa destacar hoy es que están centrados en el sujeto de la preocupación. Y yo quiero señalar los efectos perniciosos en el objeto de la preocupación (descontando que tal objeto sea un ser animado y perceptivo). Y ahora, retomando mi ánimo al reiniciar cuentogotas en esta tercera etapa, continuó en primera persona.
El problema: no estoy bien. Reconozco que no estoy bien. Trato de estar mejor, pero no lo consigo.
La preocupación: una gran amiga me dice que está preocupada por mí. Ella es el sujeto de la preocupación (porque es quien está preocupada) y yo soy el objeto de la preocupación (porque está preocupada por mí).
El efecto: saber que ella está preocupada por mí no me ayuda en lo más mínimo. Más bien me debilita. Aumenta la nube negra porque arroja todavía más dudas (a las que ya tengo) acerca de si podré salir de la situación en la que estoy. Y todos sabemos que para salir de donde sea es necesario confiar en que existe una salida. Y confiar en las propias fuerzas.
Le contesté: “no te preocupes”, pero no por tranquilizarla sino por intentar anular el peso que (yo) sentía. Un peso que recuerdo haber sentido en el pasado, sin haber podido entonces identificarlo. Porque cuando los sentimientos se suman en la nube negra, se mezclan y se confunden.
Pensé en Manuel, ahora que está por empezar la secundaria y yo estoy preocupada por el cambio. ¿Estaré enturbiando con mis nubarrones un cielo que tal vez para él esté despejado?
La pregunta sería ¿cómo acompañar sin aplastar? Tendríamos que aprender a acompañar a la distancia adecuada, dejando espacio para que el transeúnte transite su particular cambio climático sin que nuestros pronósticos lo condicionen.
Y esta es mi entrada de ayer. Podría hacer trampa con la fecha de publicación, pero prefiero exponer mis dificultades para realizar lo que me propongo. La de hoy también la tengo en mente, pero supongo que la escribiré mañana. Parece uno de los "mejores chistes" de Manuel:
"No hay que preocuparse sino ocuparse."
o este que tildan de chino (porque trasunta sabiduria milenaria, un atributo que, como todos sabemos, es chino):
"Si tu problema tiene solución, ¿para qué te preocupás? Si no tiene solución, ¿para qué te preocupás?"
o este otro, con cariz matemático:
"Si tenés el problema x y te preocupás, tenés dos problemas: el problema x y la preocupación por el problema x."
Como vemos, todos remarcan la irrelevancia e ineficacia de la preocupación. Lo que me interesa destacar hoy es que están centrados en el sujeto de la preocupación. Y yo quiero señalar los efectos perniciosos en el objeto de la preocupación (descontando que tal objeto sea un ser animado y perceptivo). Y ahora, retomando mi ánimo al reiniciar cuentogotas en esta tercera etapa, continuó en primera persona.
El problema: no estoy bien. Reconozco que no estoy bien. Trato de estar mejor, pero no lo consigo.
La preocupación: una gran amiga me dice que está preocupada por mí. Ella es el sujeto de la preocupación (porque es quien está preocupada) y yo soy el objeto de la preocupación (porque está preocupada por mí).
El efecto: saber que ella está preocupada por mí no me ayuda en lo más mínimo. Más bien me debilita. Aumenta la nube negra porque arroja todavía más dudas (a las que ya tengo) acerca de si podré salir de la situación en la que estoy. Y todos sabemos que para salir de donde sea es necesario confiar en que existe una salida. Y confiar en las propias fuerzas.
Le contesté: “no te preocupes”, pero no por tranquilizarla sino por intentar anular el peso que (yo) sentía. Un peso que recuerdo haber sentido en el pasado, sin haber podido entonces identificarlo. Porque cuando los sentimientos se suman en la nube negra, se mezclan y se confunden.
Pensé en Manuel, ahora que está por empezar la secundaria y yo estoy preocupada por el cambio. ¿Estaré enturbiando con mis nubarrones un cielo que tal vez para él esté despejado?
La pregunta sería ¿cómo acompañar sin aplastar? Tendríamos que aprender a acompañar a la distancia adecuada, dejando espacio para que el transeúnte transite su particular cambio climático sin que nuestros pronósticos lo condicionen.
Ilustración: Kelly DeLay, Clouds365 Project.
Y esta es mi entrada de ayer. Podría hacer trampa con la fecha de publicación, pero prefiero exponer mis dificultades para realizar lo que me propongo. La de hoy también la tengo en mente, pero supongo que la escribiré mañana. Parece uno de los "mejores chistes" de Manuel:
-¿Este pan es de hoy?
-No, es de ayer.
-Yo quiero pan de hoy.
-Entonces, venga mañana.
De dónde me vino la idea
Lo de "cada día una frase" me lo inspiró Eduardo Abel Giménez, un escritor que me gusta mucho. Durante el 2014, Eduardo publicó cada día una imagen con una frase en el blog "el día D" y ahora en el 2015 publica "Un libro por día", manteniendo esa misma idea de regularidad diaria que me inspiró anteayer. Los días D de Eduardo acompañaron y mejoraron mi 2014 y lamenté que no siguiera en 2015.
Ahora bien, ayer, chusmeando de nuevo el blog, me di cuenta de que a fin de año dejé de mirar el día D pero el blog siguió activo. Recordé algo que había olvidado: Eduardo abandonó su tarea el 31 de diciembre pero le pasó la posta a Juan Pablo Luppi (a quien yo nunca había leído). A mí se me había ocurrido que lo que hiciera Juan Pablo no me iba a gustar tanto y dejé de mirar, pero el blog siguió adelante, y ayer encontré mes y medio de entradas del 2015. Y me encantó lo que viene haciendo Juan Pablo. Me sentí idiota por mi prejuicio y contenta por leer todo junto. Me gustó tanto que se lo dije inmediatamente. (La magia del feisbuc es que casi todas las personas vivas que admiro están ahí, al alcance del diálogo. Así que ya ven, me tenté de nuevo por lo abominable a pocas horas de haberlo proclamado.) Y coincidencia de coincidencia: al final de la segunda entrada del año, he aquí lo que propone Juan Pablo:
Somos particularmente malos para lo exponencial; nuestro cerebro no sabe qué hacer con esas cosas. Los hijos crecen antes de darnos cuenta, el aire se llena de libélulas, la casa se nos cubre de enredaderas y no vemos las potencias ocultas. Con suerte, aprendemos a identificar lo exponencial como para encender una lucecita de alarma; pero nos cuesta horrores imaginar los abismos detrás de los números.
Tampoco somos particularmente buenos para los procesos que se limitan a sumar. Las sumas acumuladas escapan rápidamente de nuestra vista, para alegría de los vendedores en cuotas y desesperación de los comunicadores del cambio climático. Somos, si no ciegos, bastante miopes frente a lo paulatino.
La propuesta, estimados e hipotéticos lectores, es aprovechar esta miopía. Les propongo lo siguiente: escriban hoy una palabra por el día de ayer (la mía fue "Mayonesa.") y dos por el día de hoy. Mañana tocará escribir tres, y cada día una más que el día anterior. Si logramos mantener el ritmo, a fin de año habremos escrito 182·366 + 183 = 66.795 palabras. Una novela corta, vamos.
¿Será posible? ¿Se atreve alguien? Yo voy a hacer la prueba, que para eso son los inicios de año, para proponerse rarezas. Los que no se atrevan, siempre pueden jugar al Writer.
Basta de cháchara. Nos vemos en diciembre, novela en mano.
Y hoy descubrí algo más: el día D. no fue creación de Eduardo, sino de Natalia Mendez, quien lo llevó adelante durante todo el 2013, y quien en 2010 empezó otro blog, "Una palabra por día", continuado ya por varios en los años siguientes. He aquí la propuesta de Natalia:
Encontré la idea en el boletín de Susan Kapuscinski Gaylord, que proponía a principios de 2009 hacer un Word a Day Journal para los que no podían llevar un diario de otro tipo porque nunca podían mantenerlo actualizado. Una palabra por día es una meta modesta pero también es un gran desafío. En el último boletín del año lo recuerda por si alguien quiere empezar el proyecto en el 2010. Así que aquí me ven. Ella enseña unos cuadernitos muy sencillos y una caja de cartón reciclado, a mí me dieron ganas de hacer unos cuadernos un poco más elaborados, así retomo mi práctica de encuadernación. Aprovecho estos últimos días del año, pongo manos a la obra y a partir del 1 de enero los invito a compartir su palabra del día.
La idea, entonces, es elegir una palabra por día, y además de anotarla en el cuadernito correspondiente, la voy a compartir en el blog. Y no hay más reglas que esa. Aclaro —por si alguien necesita más aclaraciones—: valen palabras inventadas, palabras en otro idioma, palabras olvidadas, palabras copiadas, palabras recicladas, palabras nuevas, palabras que suenan bien o que suenan mal, la palabra que vaya trayendo el día, bah.
Todo apunta a la regularidad diaria. ¿Podré mantenerla? Por lo pronto, esta es la entrada de ayer, que no tuve tiempo de escribir, así que no empiezo bien (pero ya tengo pensada la de hoy, y en cuanto pueda la escribo).
Ahora bien, ayer, chusmeando de nuevo el blog, me di cuenta de que a fin de año dejé de mirar el día D pero el blog siguió activo. Recordé algo que había olvidado: Eduardo abandonó su tarea el 31 de diciembre pero le pasó la posta a Juan Pablo Luppi (a quien yo nunca había leído). A mí se me había ocurrido que lo que hiciera Juan Pablo no me iba a gustar tanto y dejé de mirar, pero el blog siguió adelante, y ayer encontré mes y medio de entradas del 2015. Y me encantó lo que viene haciendo Juan Pablo. Me sentí idiota por mi prejuicio y contenta por leer todo junto. Me gustó tanto que se lo dije inmediatamente. (La magia del feisbuc es que casi todas las personas vivas que admiro están ahí, al alcance del diálogo. Así que ya ven, me tenté de nuevo por lo abominable a pocas horas de haberlo proclamado.) Y coincidencia de coincidencia: al final de la segunda entrada del año, he aquí lo que propone Juan Pablo:
Somos particularmente malos para lo exponencial; nuestro cerebro no sabe qué hacer con esas cosas. Los hijos crecen antes de darnos cuenta, el aire se llena de libélulas, la casa se nos cubre de enredaderas y no vemos las potencias ocultas. Con suerte, aprendemos a identificar lo exponencial como para encender una lucecita de alarma; pero nos cuesta horrores imaginar los abismos detrás de los números.
Tampoco somos particularmente buenos para los procesos que se limitan a sumar. Las sumas acumuladas escapan rápidamente de nuestra vista, para alegría de los vendedores en cuotas y desesperación de los comunicadores del cambio climático. Somos, si no ciegos, bastante miopes frente a lo paulatino.
La propuesta, estimados e hipotéticos lectores, es aprovechar esta miopía. Les propongo lo siguiente: escriban hoy una palabra por el día de ayer (la mía fue "Mayonesa.") y dos por el día de hoy. Mañana tocará escribir tres, y cada día una más que el día anterior. Si logramos mantener el ritmo, a fin de año habremos escrito 182·366 + 183 = 66.795 palabras. Una novela corta, vamos.
¿Será posible? ¿Se atreve alguien? Yo voy a hacer la prueba, que para eso son los inicios de año, para proponerse rarezas. Los que no se atrevan, siempre pueden jugar al Writer.
Basta de cháchara. Nos vemos en diciembre, novela en mano.
Y hoy descubrí algo más: el día D. no fue creación de Eduardo, sino de Natalia Mendez, quien lo llevó adelante durante todo el 2013, y quien en 2010 empezó otro blog, "Una palabra por día", continuado ya por varios en los años siguientes. He aquí la propuesta de Natalia:
Encontré la idea en el boletín de Susan Kapuscinski Gaylord, que proponía a principios de 2009 hacer un Word a Day Journal para los que no podían llevar un diario de otro tipo porque nunca podían mantenerlo actualizado. Una palabra por día es una meta modesta pero también es un gran desafío. En el último boletín del año lo recuerda por si alguien quiere empezar el proyecto en el 2010. Así que aquí me ven. Ella enseña unos cuadernitos muy sencillos y una caja de cartón reciclado, a mí me dieron ganas de hacer unos cuadernos un poco más elaborados, así retomo mi práctica de encuadernación. Aprovecho estos últimos días del año, pongo manos a la obra y a partir del 1 de enero los invito a compartir su palabra del día.
La idea, entonces, es elegir una palabra por día, y además de anotarla en el cuadernito correspondiente, la voy a compartir en el blog. Y no hay más reglas que esa. Aclaro —por si alguien necesita más aclaraciones—: valen palabras inventadas, palabras en otro idioma, palabras olvidadas, palabras copiadas, palabras recicladas, palabras nuevas, palabras que suenan bien o que suenan mal, la palabra que vaya trayendo el día, bah.
Todo apunta a la regularidad diaria. ¿Podré mantenerla? Por lo pronto, esta es la entrada de ayer, que no tuve tiempo de escribir, así que no empiezo bien (pero ya tengo pensada la de hoy, y en cuanto pueda la escribo).
Parafraseando a Borges...
¡Tanto tiempo!
Hola, cuentogotas, ¿cómo estás? ¡Tanto tiempo! Soy yo, ¿te acordás de mí? Volví, sí. Volví como se vuelve a un viejo amigo con el cual, no importa los años que pasen sin vernos, en cada reencuentro todo está bien. Sintonía y armonía. Sin palabras, en silencio. Necesito no hablar. Necesito dejar de dialogar con las infinitas voces que tengo adentro de mí. Y afuera también. Necesito no adjetivarme. Necesito que todo lo que suene adentro de mí sea en primera persona.
Y pensé: ¿qué tal si cada día escribo una frase? Algo lindo, algo que me ayudó. El mismo viejo truco que usé años atrás y me curó. Y para eso, nada mejor que mi viejo amigo cuentogotas. Mi viejo amigo que me banca en todas, diga lo que diga, haga lo que haga, sin pedir nada a cambio. Sin explicaciones. ¡A mis brazos, viejo amigo!
De regalo, esta Naturaleza muerta abstracta hecha con remolacha y choclo sobre loza.
Y pensé: ¿qué tal si cada día escribo una frase? Algo lindo, algo que me ayudó. El mismo viejo truco que usé años atrás y me curó. Y para eso, nada mejor que mi viejo amigo cuentogotas. Mi viejo amigo que me banca en todas, diga lo que diga, haga lo que haga, sin pedir nada a cambio. Sin explicaciones. ¡A mis brazos, viejo amigo!
De regalo, esta Naturaleza muerta abstracta hecha con remolacha y choclo sobre loza.
Felicidad
Me quedó grabada una frase que dijo Laura Wittner, poetisa que admiro, en un reportaje que le hicieron años atrás en Diario de Poesía, revista que también admiro. Laura dijo:
"No hay más que vida diaria, así que ahí habrá que poner todo y de ahí habrá que sacar todo lo que se necesite."
Ella se refería a su producción poética, pero a mí me influye el vivir (ya que mi producción poética anda tan raquítica desde hace años). La vida cotidiana es todo lo que hay. Hay que poner todo en ella, y obtener todo lo que queremos de ella. Gran enseñanza.
Un sabio innato
Tengo un hijo zen.
Le comenté a Manuel un proyecto en danza, le pregunté si le gustaba y me dijo que sí, que quería que ocurriera lo más pronto posible.
Y me aclaró:
"Lo más pronto posible no es apurado. A veces lo más pronto posible es lentamente".
Le comenté a Manuel un proyecto en danza, le pregunté si le gustaba y me dijo que sí, que quería que ocurriera lo más pronto posible.
Y me aclaró:
"Lo más pronto posible no es apurado. A veces lo más pronto posible es lentamente".
Murmuration (Sophie Windsor Clive & Liberty Smith)
Bue... me entusiasmé con los videos. Este lo había visto hace tiempo pero no había pensado en subirlo.
Va lago con pájaros danzando y cineastas en bote.
Va lago con pájaros danzando y cineastas en bote.
Escenas en el mar (Flavia de la Fuente)
Un video marítimo muy cuentagotístico. No vi cómo incrustarlo, así que sigan el enlace para verlo:
http://www.cinemargentino.com/films/914988522-escenas-en-el-mar
http://www.cinemargentino.com/films/914988522-escenas-en-el-mar
Manuel dijo:
¡Me encantó la frase! Se lo dije, y él me dijo: "ponela en tu blog". Y para completar su obra, la escribió en un papel. Así que aquí está, para todos.
Poema al paso
Viernes 21:30. Subte E.
Leo sobre libros y escritores mientras espero que se ponga en marcha.
Oigo aplausos y un agradecimiento no sé a qué.
Sube una nena con un manojo de globos.
Pelo negro. Ojos negros. Grandes. Limpios.
Un ramillete sin tallos de seis globos (uno blanco, uno amarillo, uno azul,
uno naranja, dos rosas) en el lugar de las manos.
Le dejo mi asiento y queda contra la ventana.
Chirría agudo el vagón. Ella cierra los ojos con fuerza
rechaza el chirrido con todo su cuerpo.
Leo sobre libros y escritores mientras espero que se ponga en marcha.
Oigo aplausos y un agradecimiento no sé a qué.
Sube una nena con un manojo de globos.
Pelo negro. Ojos negros. Grandes. Limpios.
Un ramillete sin tallos de seis globos (uno blanco, uno amarillo, uno azul,
uno naranja, dos rosas) en el lugar de las manos.
Le dejo mi asiento y queda contra la ventana.
Chirría agudo el vagón. Ella cierra los ojos con fuerza
rechaza el chirrido con todo su cuerpo.
Por qué el arte es sagrado
Hace un tiempo sentí con total claridad que el arte es sagrado por cómo puede mutar nuestros estados de ánimo, por todas las veces en que me sentí desasosegada, inquieta, ansiosa, perdida, desalentada, confusa, y escuchar, leer, ver, sentir una obra artística aplacó mi desazón y me colmó de calma. Una experiencia así es sagrada, el arte es sagrado porque una y otra vez nos brinda esta experiencia, y los artistas merecen ser reverenciados por aportar sus dones. Recién, por casualidad como pasan las cosas en la web, llegué a esta charla TED y me fascinó, es tal cual lo que pienso y siento y se va derecho a El tintero, donde debe estar, pero primero la dejo acá
también:
"La sombra de la luz"
L'ombra della luce
Difendimi dalle forze contrarie,
la notte, nel sonno, quando non sono cosciente,
quando il mio percorso, si fa incerto,
E non abbandonarmi mai...
Non mi abbandonare mai!
Riportami nelle zone più alte
in uno dei tuoi regni di quiete:
E' tempo di lasciare questo ciclo di vite.
E non mi abbandonare mai...
Non mi abbandonare mai!
Perchè, le gioie del più profondo affetto
o dei più lievi aneliti del cuore
sono solo l'ombra della luce,
Ricordami, come sono infelice
lontano dalle tue leggi;
come non sprecare il tempo che mi rimane.
E non abbandonarmi mai...
Non mi abbandonare mai!
Perchè, la pace che ho sentito
in certi monasteri,
o la vibrante intesa di tutti i sensi in festa,
sono solo l'ombra della luce,
Defiéndeme de las fuerzas contrarias,
en el sueño nocturno cuando no soy consciente,
cuando mi sendero se hace incierto.
Y no me dejes nunca más,
no me dejes nunca más.
Devuélveme a las zonas más altas,
a uno de los reinos de calma.
Es tiempo de escapar de estos ciclos de vidas.
Y no me dejes nunca más,
no me dejes nunca más.
¿Por qué los gozos del más profundo afecto
o del anhelo más sutil de pulso
sólo son la sombra de la luz?
Recuérdame lo infeliz que me siento
lejos de todas tus leyes.
¿Cómo no malgastar el tiempo que me queda?
Y no me dejes nunca más,
no me dejes nunca más.
¿Por qué la paz de ciertos monasterios
o la armonía vibrante de todos mis sentidos
sólo son la sombra de la luz?
Franco Battiato
Julio me regaló un nenúfar
goteado, como corresponde a cuentogotas, y un texto de Rodari sobre las ondas en el agua semejantes a las reverberaciones en la mente... ¡hermoso regalo!
Con su parquedad inglesa, su saludo aragonés, y su fraternidad argentina, dejó un "Besico Marina" y este enlace en mi feisbuc:
Julio E. Foster: Fotomeditación: Nenufar: La quietud aparente en espera del evento que la inquiete. Cuando la calma se perturbe, el movimiento creará una cadena de acontecimientos, escondidos pero verdaderos, reales. Yo no se describirlo pero Gianni Rodari lo hace por mí...
El nenúfar:
El texto de Gianni Rodari (de Il sasso nello stagno / La piedra en el estanque):
Una piedra arrojada en un estanque provoca ondas concéntricas que se ensanchan sobre su superficie, afectando en su movimiento, con distinta intensidad, con distintos efectos, a la ninfa y a la caña, al barquito de papel y a la balsa del pescador. Objetos que estaban cada uno por su lado, en su paz o en su sueño, son como reclamados a la vida, obligados a reaccionar, a entrar en relación entre sí. Otros movimientos invisibles se propagan hacia el fondo, en todas direcciones, mientras la piedra se precipita removiendo algas, asustando peces, causando siempre nuevas agitaciones moleculares. Cuando toca fondo, agita el lodo, golpea los objetos que yacían olvidados, algunos de los cuales desentierra, otros a su vez son tapados por la arena. Innumerables acontecimientos, o miniacontecimientos, se suceden en un tiempo brevísimo. Quizás ni aun teniendo el tiempo ni las ganas necesarias sería posible registrarlos, sin omisión, en su totalidad. Igualmente una palabra, lanzada al azar en la mente, produce ondas superficiales y profundas, provoca una serie infinita de reacciones en cadena, implicando en su caída sonidos e imágenes, analogías y recuerdos, significados y sueños, en un movimiento que afecta a la experiencia y a la memoria, a la fantasía y al inconsciente, complicándolo el hecho de que la misma mente no asiste pasiva a la representación, sino que interviene continuamente, para aceptar y rechazar, ligar y censurar, construir y destruir.
¡¡Gracias Julio!! Y gracias a mi amiga de Zaragoza de la entrada anterior por presentarme a Julio ;)
Con su parquedad inglesa, su saludo aragonés, y su fraternidad argentina, dejó un "Besico Marina" y este enlace en mi feisbuc:
Julio E. Foster: Fotomeditación: Nenufar: La quietud aparente en espera del evento que la inquiete. Cuando la calma se perturbe, el movimiento creará una cadena de acontecimientos, escondidos pero verdaderos, reales. Yo no se describirlo pero Gianni Rodari lo hace por mí...
El nenúfar:
El texto de Gianni Rodari (de Il sasso nello stagno / La piedra en el estanque):
Una piedra arrojada en un estanque provoca ondas concéntricas que se ensanchan sobre su superficie, afectando en su movimiento, con distinta intensidad, con distintos efectos, a la ninfa y a la caña, al barquito de papel y a la balsa del pescador. Objetos que estaban cada uno por su lado, en su paz o en su sueño, son como reclamados a la vida, obligados a reaccionar, a entrar en relación entre sí. Otros movimientos invisibles se propagan hacia el fondo, en todas direcciones, mientras la piedra se precipita removiendo algas, asustando peces, causando siempre nuevas agitaciones moleculares. Cuando toca fondo, agita el lodo, golpea los objetos que yacían olvidados, algunos de los cuales desentierra, otros a su vez son tapados por la arena. Innumerables acontecimientos, o miniacontecimientos, se suceden en un tiempo brevísimo. Quizás ni aun teniendo el tiempo ni las ganas necesarias sería posible registrarlos, sin omisión, en su totalidad. Igualmente una palabra, lanzada al azar en la mente, produce ondas superficiales y profundas, provoca una serie infinita de reacciones en cadena, implicando en su caída sonidos e imágenes, analogías y recuerdos, significados y sueños, en un movimiento que afecta a la experiencia y a la memoria, a la fantasía y al inconsciente, complicándolo el hecho de que la misma mente no asiste pasiva a la representación, sino que interviene continuamente, para aceptar y rechazar, ligar y censurar, construir y destruir.
¡¡Gracias Julio!! Y gracias a mi amiga de Zaragoza de la entrada anterior por presentarme a Julio ;)
¡Recibí una carta!
Como tantas, tantísimas veces en el pasado, y tan pocas, poquísimas veces en el presente, el rectángulo que se deshizó ayer bajo mi puerta era blanco, sin logos ni isotipos, sin ventanita plástica, sin publicidad ni nombres de empresas, simplemente blanco con una estampilla verde, un par de sellos postales y mi nombre escrito en birome con letra amiga.
¡Qué emoción! ¡Hacía tanto que no recibía una carta de papel! Miré el sobre asombrada, sin poder dar crédito a mis ojos, me costó reconocer el objeto, o más bien el concepto, y cuando lo reconocí ¡me puse tan feliz!
No lo abrí enseguida, para hacer durar más la emoción. Hice bien, porque la emoción era eso en sí mismo. Mi querida amiga de Zaragoza, con quien décadas atras intercambiamos toneladas de papel de un lado al otro del Atlántico y con quien ahora nos comunicamos por mail o por teléfono, estuvo en Praga, se acordó de nuestras correrías juveniles, y me envió una postal por correo solo por eso mismo, por escribirnos una vez más a mano y darme la alegría de recibir una postal por correo no electrónico... ¡qué hermoso gesto!
¡Qué emoción! ¡Hacía tanto que no recibía una carta de papel! Miré el sobre asombrada, sin poder dar crédito a mis ojos, me costó reconocer el objeto, o más bien el concepto, y cuando lo reconocí ¡me puse tan feliz!
No lo abrí enseguida, para hacer durar más la emoción. Hice bien, porque la emoción era eso en sí mismo. Mi querida amiga de Zaragoza, con quien décadas atras intercambiamos toneladas de papel de un lado al otro del Atlántico y con quien ahora nos comunicamos por mail o por teléfono, estuvo en Praga, se acordó de nuestras correrías juveniles, y me envió una postal por correo solo por eso mismo, por escribirnos una vez más a mano y darme la alegría de recibir una postal por correo no electrónico... ¡qué hermoso gesto!
"La sirena sin silencio"
En septiembre del año pasado me escribió mi amiga Moxi, musicantante residente en Hamburgo, preguntándome si tenía "poesías, letras o lo que te parezca, a las que te interese ponerles música". Me contó que estaba cansada de proponérselo a gente y que les agarrara un "ataque de inhibición o perfeccionismo o lo que fuera y todo quedara en la nada". Me aclaró que no me podía asegurar a qué género pertenecería la posible obra porque, dijo, "mi música no es precisamente homogénea".A mí me encantó la propuesta y no me agarró ningun perfeccionismo ni inhibición. Le conté sobre lo que tengo publicado en la web y le dije que todo estaba disponible para ella, que podía usar lo que quisiera, que no me importaba la música que hiciera con ellos, ni de qué género era, ni si era homogénea o heterogénea, que a mí me encanta la idea de que algo que hago sirva de inspiración a otra cosa, sea como sea la otra cosa. Lo único que le pedí fue que me mostrara la obra cuando la considerara terminada.
Y comenzaron las afinidades. Después de escribirle me fui a dormir pensando que, de todo lo que ella podía leer mío en la web, mis sirenas podían resultar muy afines a su canto, y que su música no homogenea podía sentirse a gusto dando voz a mis sirenas. Y antes de que se lo comentara, Moxi me contestó a mi mensaje anterior: "Casualidades son casualidades o no tanto. Este fin de semana estuve en Bremen ensayando con mi amigo Juan María Solare un ciclo de canciones suyas que son ni más ni menos que unas "Milongas grecolatinas". La última se llama "Espero a que llame la sirena" o título similar. Son con letra de un tal señor Pedro Lastra y son infinitamente bellas. Una de mis ideas es componer para ese ciclo. Y justo aparecen tus sirenas. Leeré y pensaré." Me puse feliz, le conté lo que había pensado la noche anterior y le dije "¡ojalá el canto de mi sirena te atraiga!"
Al mes más o menos Moxi me escribíó este hermoso mensaje: "Querida Marina, me has traido inspiración. Además me acercaste a Meri Lao, que es una rara mezcla de pianista excepcional, compositora (hizo música para Fellini, imaginate), loca feminista y excepcional pensadora. Y le pone al tango sabor femenino. Una locura. Ya te contaré de mis avances. Por ahora he llegado hasta la primera selección de poemas. Ya tengo fecha de estreno, 02.02.13. Te cuento más pronto. Por ahora no hay sonidos, hay ideas en mi cabeza. Beso." Y así siguió un tiempo de trabajo para Moxi y espera para mí, cada vez más intrigada. Me contó que estaba trabajando con "en el principio es el agua" y que mi poesía iba a quedar "desguazada" o "deconstruida" porque era mucho texto, pero a mí no me importa, a mí me gusta inspirar aunque después el resultado de la inspiración no se parezca en nada al motivo de la inspiración.
Cuando llegó el día del estreno yo estaba en ascuas preguntándome cómo iba todo en Hamburgo. Esa noche Moxi me contó que "La sirena nació en un parto ululante y con dolor y fue muy bien recibida. Hay vídeo. Paciencia. Mi computadora murió hoy por eso parto con dolor. Ahora festejo. Beso." Otra casualidad, porque ese mismo día en Buenos Aires mi computadora también había palmado horas después que la de Moxi. No me gustaría pensar que las sirenas actuales hacen naufragar computadoras en vez de barcos...
Finalmente, hace un par de semanas, Moxi tuvo a punto el video para enviarmelo y me aclaró: "Espero que no te infartes cuando lo veas. Detalle: no esperes encontrar demasiado de tu texto, pero no por efectos de la deconstrucción, sino por un detalle técnico: cuando hice el sound-check todavía no estaban listas las luces, hablé con el técnico, quedamos en un azul frío y blablabla. Lo que no noté es que nunca pude leer mi partitura pese al cuerpo 18 porque eso era la oscuridad absoluta. Ni que decir que todos los "cues" con los que había ensayado desaparecieron, porque mi tape ya no tenía seis tracks sino el bounce final de backup que por suerte había hecho antes de la hecatombe. Y que a la voz sólo le pude poner una cámara en lugar de los efectos que estaban escritos, porque con la compu de reemplazo no daba la memoria para correr nada. Con todo esto sólo te puedo decir una cosa: el estreno ha estado signado por una extraña estrella. Pero (y esto ya me ha pasado alguna vez) sólo augura una versión mejorada y aumentada para futuras versiones."
A pesar de todos los inconvenientes que hubo, ¡a mí me encantó! Cuando lo escuché se me puso la piel de gallina, ¡la voz de Moxi era como lo que había imaginado pero no era capaz de explicar a nadie! Y no digo más nada y les dejo el video para que disfruten:
Agua viva
En general no hablo acá de los libros que leo, pero en este caso lo voy a hacer. Para mi cumpleaños me regalaron Agua viva
de Clarice Lispector y aluciné con el libro. A Clarice la
conocía de nombre pero no había leído casi nada de ella, y este libro me
partió la cabeza. Consigue transmitir muchas intuiciones mías que
consideraba inexpresables en palabras. Ella logra expresarlas porque lo
que hace con el lenguaje es extraordinario, lo moldea como un escultor
moldea arcilla, lo usa como materia prima para otra cosa, no para el uso
cotidiano ni para el uso narrativo, por eso todo el libro me parece
poesía. Y me gustaría decir más cosas sobre él, cuando pueda volveré.
Ahora me espera La hora de la estrella, también regalo de cumpleaños.Club de Amantes del Jacarandá
El año pasado, cuando llegó la primavera y volví a disfrutar después de 11 años la maravilla de los jacarandás florecidos, lo comenté en el feisbuc, y como muchos amigos comentaron que a ellos también les gustaban, nombré por primera vez al Club de Amantes del Jacarandá.
Este año, con el retorno del lila jacarandino, en vez de hacer un simple comentario en el feisbuc se me ocurrió hacer la página del Club. Armé la página con las pocas cosas que tenía hasta el momento (dos canciones, tres poemas y algunas fotos) y le sugerí a mis amigos que la miren, sin ninguna idea concreta sobre cómo continuar.
Resultó que un contacto del feisbuc (que corresponde a un grupo de narración oral una de cuyas integrantes es mi amiga bibliotecaria de Córdoba) se entusiasmó más que yo y empezó a subir fotos y fotos al Club. Nos escribimos y así me enteré de que la que subía las fotos era otra integrante del grupo a quien no conozco en persona. Le propuse hacerla coadministradora del Club para que pudiera subir las fotos como el Club mismo, y aceptó. Así que casi desde el comienzo somos dos subiendo jacarandeces.
No sé qué habría pasado con el Club si no hubiera encontrado una acompañante. Probablemente habría subido unas pocas cosas más, tal vez las habría comentado con algún amigo, y listo. Pero mi copiloto subía unas cosas tan bonitas tan a diario que me estimuló a mí a subir más cosas. Me convertí en una cazadora de jacarandás: iba por la ciudad y donde encontraba alguno le sacaba todas las fotos que podía, para después subirlas al Club. He aquí algunas de las que saqué:
Con el entusiasmo mutuo el Club creció rápidamente en contenido y en participantes. Pude ver con mis propios ojos cómo funciona la difusión en el feisbuc: poco antes de cumplir un mes ya teníamos 100 seguidores, la mayoría desconocidos para mí, y es agradable ver que lo que nos gusta también le gusta a más gente que no conocemos para nada.
La gran maravilla fue ver que una de estas seguidoras es una escritora francesa especialista en lectura que mi partenaire y yo admiramos mucho. Confieso que cuando vi el "me gusta" de Michèle Petit me emocioné y me conmocioné. Es increíble ver que algo que uno empieza en un rincón del mundo, porque sí, de la nada, por darse un gusto, tiene tantos adeptos y puede llegar tan lejos, llegar incluso a alguien que admiramos.
Este año, con el retorno del lila jacarandino, en vez de hacer un simple comentario en el feisbuc se me ocurrió hacer la página del Club. Armé la página con las pocas cosas que tenía hasta el momento (dos canciones, tres poemas y algunas fotos) y le sugerí a mis amigos que la miren, sin ninguna idea concreta sobre cómo continuar.
Resultó que un contacto del feisbuc (que corresponde a un grupo de narración oral una de cuyas integrantes es mi amiga bibliotecaria de Córdoba) se entusiasmó más que yo y empezó a subir fotos y fotos al Club. Nos escribimos y así me enteré de que la que subía las fotos era otra integrante del grupo a quien no conozco en persona. Le propuse hacerla coadministradora del Club para que pudiera subir las fotos como el Club mismo, y aceptó. Así que casi desde el comienzo somos dos subiendo jacarandeces.
No sé qué habría pasado con el Club si no hubiera encontrado una acompañante. Probablemente habría subido unas pocas cosas más, tal vez las habría comentado con algún amigo, y listo. Pero mi copiloto subía unas cosas tan bonitas tan a diario que me estimuló a mí a subir más cosas. Me convertí en una cazadora de jacarandás: iba por la ciudad y donde encontraba alguno le sacaba todas las fotos que podía, para después subirlas al Club. He aquí algunas de las que saqué:
Con el entusiasmo mutuo el Club creció rápidamente en contenido y en participantes. Pude ver con mis propios ojos cómo funciona la difusión en el feisbuc: poco antes de cumplir un mes ya teníamos 100 seguidores, la mayoría desconocidos para mí, y es agradable ver que lo que nos gusta también le gusta a más gente que no conocemos para nada.
La gran maravilla fue ver que una de estas seguidoras es una escritora francesa especialista en lectura que mi partenaire y yo admiramos mucho. Confieso que cuando vi el "me gusta" de Michèle Petit me emocioné y me conmocioné. Es increíble ver que algo que uno empieza en un rincón del mundo, porque sí, de la nada, por darse un gusto, tiene tantos adeptos y puede llegar tan lejos, llegar incluso a alguien que admiramos.
La cuarta dimensión según Manuel
Estábamos escuchando en vivo un concierto audiovisual de música electrónica experimental (más cercano a un laboratorio sonoro, un taller mecánico o una mesa de disección de sonidos que a un recital de Kraftwerk –música que Manuel ama–, por lo cual cuando el compositor amigo de Rubén le preguntó a Manuel: "¿Te aburriste mucho?" Manuel contestó lo más diplomáticamente que pudo "Y... un poco..."). En medio del concierto Manuel me dice:
"Yo creo que la cuarta dimensión es la sensación."
Me pareció brillante, hermosísimo, empezaron a desplegarse delante de mí imágenes con esta idea, preguntándome cómo siente Manuel para decir eso tal como yo lo había entendido, cuando Manuel siguió hablando y me di cuenta de que estaba pensando en el cine 3D y el cine 4D, que la "cuarta dimensión" de la que hablaba no era la misteriosa cuarta dimensión de mi infancia cienciaficticia, tan amante del año 2000, los viajes temporales intergalácticos y la cuarta dimensión misma que era entonces algo así como las puertas de la percepción, algo parecido al final de 2001 Odisea espacial o vaya uno a saber qué; Manuel estaba pensando en una sala de cine y cómo sería una película en 4D: ¿los espectadores sienten cosas mientras miran la película, huelen perfumes, algo se mueve...? Me gusta más mi interpretación sinestésica (pero sin su frase no se me habría ocurrido). Se ve que soy de una generación que obtenía más de su propia imaginación que de la tecnología.
"Yo creo que la cuarta dimensión es la sensación."
Me pareció brillante, hermosísimo, empezaron a desplegarse delante de mí imágenes con esta idea, preguntándome cómo siente Manuel para decir eso tal como yo lo había entendido, cuando Manuel siguió hablando y me di cuenta de que estaba pensando en el cine 3D y el cine 4D, que la "cuarta dimensión" de la que hablaba no era la misteriosa cuarta dimensión de mi infancia cienciaficticia, tan amante del año 2000, los viajes temporales intergalácticos y la cuarta dimensión misma que era entonces algo así como las puertas de la percepción, algo parecido al final de 2001 Odisea espacial o vaya uno a saber qué; Manuel estaba pensando en una sala de cine y cómo sería una película en 4D: ¿los espectadores sienten cosas mientras miran la película, huelen perfumes, algo se mueve...? Me gusta más mi interpretación sinestésica (pero sin su frase no se me habría ocurrido). Se ve que soy de una generación que obtenía más de su propia imaginación que de la tecnología.
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