Creí que nunca vería esto

No sé un corno de muchas cosas, entre otras de política internacional, en particular de Obama, pero que un NEGRO (y digo "negro" y no "afroamericano" como decían en la tele, por el peso histórico de esta palabra) sea PRESIDENTE de EE.UU. me parece alucinante. Como cuando cayó el Muro de Berlín, algo así o más. "Ojalá no lo maten enseguida" dijo Rubén, ojalá este tipo haga las cosas bien (aunque siempre está la cuestión: ¿qué es "bien", y "bien" según quién?). Ojalá sea cierto que los norteamericanos están hartos y quieren un cambio, ojalá sea cierto que le dan la oportunidad a este nuevo gobierno de enderezar tantas cosas podridas... ojalá! Una vez más en algún lugar del mundo (que encima es un lugar del mundo que influye sobre tantos otros) hay una luz de esperanza, y es nuestro deber darle la oportunidad (dirían Borges y Calvino a través de Marco Polo): hacerlo durar, y darle espacio.

Pienso que se va a cuidar, Obama, que sabe que al menor tropiezo los buitres se le tirarán encima, que tiene que cuidarse mucho más que cualquier otro y que intentará hacer las cosas "bien" ("bien", al menos, como para lograr introducir algún cambio, como para que no destrocen su gobierno enseguida, como para que no deje mal parado a todo lo que representa ahora que por fin llega al gobierno). Estoy emocionada. Es una imagen tan fuerte, creí que nunca vería esto, parece un cuento de Bradbury.

Ojalá.




Fotografía: Patricio Murphy

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